Infraestructura: luces macro y tensión fiscal
Para Paul Sarubbi, presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), el Gobierno “pasó el examen” en esta primera etapa, destacando hitos como la renegociación de la tarifa de Itaipú y la obtención del grado de inversión por parte de dos calificadoras internacionales. A su criterio, estos logros fortalecen el posicionamiento económico del país y generan condiciones favorables para el crecimiento.
Sin embargo, en el frente de la construcción la situación es más compleja. Si bien parte de la inversión en obras se sostuvo a través de recursos derivados de Itaipú, el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas se redujo en los últimos años y hoy el sector enfrenta una deuda acumulada del Estado con las empresas constructoras que ronda los US$ 250 millones en capital, más US$ 110 millones en intereses.
Sarubbi advirtió que este escenario afecta directamente la salud financiera de las compañías y el empleo en el rubro, con atrasos y paralizaciones de obras. En su análisis, el compromiso de reducir el déficit fiscal al 1,5% del PIB está restringiendo la capacidad de inversión en un país que arrastra una brecha estimada de US$ 30.000 millones en infraestructura. “Sin infraestructura no va a poder haber un crecimiento económico sostenido”, expresó, y planteó que en la segunda mitad del gobierno se debería reanalizar el margen fiscal para priorizar obras estratégicas.
A la par, valoró programas sociales como Hambre Cero, aunque señaló que el desafío pasa por mejorar la calidad del gasto público y fortalecer herramientas como las concesiones y las alianzas público-privadas para compensar las limitaciones presupuestarias.
Turismo: mejor posicionamiento, pero con deudas estructurales
Desde el sector hotelero, la evaluación también combina reconocimiento y tareas pendientes. Josefina Otero, presidenta de la Asociación de Industrias Hoteleras del Paraguay, destacó el rol del presidente como promotor internacional del país y el impacto positivo del turismo corporativo y deportivo.
La apuesta por convertir a Paraguay en sede de eventos regionales y hub de competencias deportivas generó un movimiento significativo en la cadena de valor: hotelería, gastronomía, logística y servicios. Para Otero, este dinamismo no solo beneficia al sector, sino que tiene un fuerte efecto multiplicador en el empleo.
No obstante, advirtió que aún falta avanzar en el desarrollo de productos turísticos y en el acceso a financiamiento específico para inversiones en el sector. Entre las principales deudas con el sector, mencionó la ampliación y modernización del aeropuerto como una necesidad urgente para que la puerta de entrada al país esté a la altura de la oferta hotelera y gastronómica actual. También insistió en la mejora de la planificación urbana y la infraestructura básica en la capital como parte de la imagen país.
“Tenemos mucha necesidad de contar con veredas y calles en condiciones, para también elevar la imagen del país. Que se sigan haciendo trabajos en el casco histórico, porque es uno de los puntos de referencia a nivel turístico. Creo que está muy bueno promocionar al vecino, pero se tiene que hacer acompañado de un plan de inversiones y gestiones”, remarcó.
Agro y exportaciones: grado de inversión y agenda institucional
Para el sector agroexportador, representado por Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), la obtención del segundo grado de inversión es uno de los logros más significativos de esta etapa. A su criterio, se trata de un “sello especial” que fortalece la credibilidad internacional del país.
Pastore también valoró la proyección externa del gobierno y la conclusión del acuerdo Mercosur-Unión Europea, aunque señaló que el verdadero desafío será traducir ese marco en negocios concretos para el sector privado. Asimismo, destacó avances en infraestructura estratégica como el corredor bioceánico y el segundo puente sobre el Paraná, aunque remarcó que es fundamental acelerar su operatividad plena para el transporte de carga.
En el plano macroeconómico, puso el foco en la importancia de mantener previsibilidad cambiaria en un contexto internacional volátil. Pero más allá de lo coyuntural, identificó una tarea estructural pendiente: el fortalecimiento institucional. Desde los entes técnicos del agro hasta el Banco Central del Paraguay y el Ministerio de Economía, sostuvo que el país debe consolidar instituciones sólidas y con jerarquía técnica.
En ese sentido, señaló que la seguridad jurídica —incluyendo el funcionamiento del Poder Judicial y del Ministerio Público— es clave para sostener la confianza de los inversores y garantizar el desarrollo del sector privado.
“Paraguay tiene que seguir trabajando en el fortalecimiento institucional y lograr que sus instituciones, en general, puedan ser referentes en cualquier foro. Asimismo, el Poder Judicial, la seguridad jurídica, la seguridad en el país y en las inversiones, así como el actuar con prontitud y con las herramientas que tienen el Ministerio Público y la Fiscalía, son fundamentales”, dijo.
Segunda mitad: inversión, institucionalidad y ejecución
Si algo une a los tres gremios es la percepción de que la segunda mitad del gobierno será decisiva. Con logros macroeconómicos ya alcanzados —grado de inversión, mejor posicionamiento internacional y acuerdos estratégicos—, el foco debería trasladarse hacia la ejecución: más infraestructura, mayor eficiencia del gasto, fortalecimiento institucional y condiciones concretas para la inversión.
El diagnóstico compartido es que Paraguay avanzó en credibilidad y proyección, pero necesita traducir ese capital político y económico en inversión efectiva, obras terminadas, instituciones robustas y un entorno que acompañe el crecimiento del sector privado.
La evaluación de estos primeros dos años, en síntesis, no es de ruptura, sino de transición. El gobierno logró consolidar fundamentos macroeconómicos, pero el desafío ahora es que esos cimientos se conviertan en crecimiento tangible, empleo sostenido y desarrollo estructural para la próxima década.
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