El sector de extracción y venta de basalto demostró ser un pilar de la economía minera nacional. El basalto es un material de gran versatilidad, ampliamente utilizado en la construcción y la industria debido a sus propiedades de resistencia, durabilidad y dureza. Entre los usos de este mineral, se destaca que en la construcción de carreteras el basalto triturado se emplea como agregado para la elaboración de mezclas asfálticas y bases de pavimentos. También se utiliza como material de relleno en construcciones, como materia prima para la creación de balasto para vías férreas, bloques y losas para paredes, como piedra ornamental, y para la fabricación de cemento y hormigón, entre otros usos.
La abundancia de este recurso natural, especialmente en áreas como el departamento de Itapúa y otros cercanos a la región oriental, lo convierte en un material esencial para proyectos de infraestructura pública y privada.
De las 147 canteras registradas en el Catastro de Canteras en línea del VMME, 87 se dedican a la extracción de basalto, evidenciando su preponderancia en el sector minero. Las cifras muestran que el departamento de Alto Paraná lidera los ingresos por venta de basalto, con un total anual de US$ 34.194.064. Este notable desempeño se atribuye tanto a la concentración de canteras en la región como a su alta productividad. Le sigue Presidente Hayes, con ingresos de US$ 16.139.010, consolidándose como otro actor destacado en esta industria. Central ocupa el tercer lugar, generando US$ 6.035.284 anuales.
Con un precio promedio de venta de G. 66.000 por tonelada (aproximadamente US$ 8,46 al tipo de cambio de 7.800 Gs/US$), la extracción de basalto genera empleos directos e indirectos en comunidades cercanas a las canteras.
Aunque los ingresos por la venta de basalto son significativos, el sector enfrenta retos relacionados con la sostenibilidad y la regulación ambiental. La creciente demanda de este material para proyectos de infraestructura requiere una gestión responsable de los recursos naturales, así como inversiones en tecnología que minimicen el impacto ambiental. Por otro lado, existen oportunidades para diversificar los usos del basalto, tanto en aplicaciones industriales como en exportaciones. Esto podría aumentar el valor agregado del mineral y posicionar al país como proveedor en mercados internacionales.