Este desempeño se da en un escenario donde la calidad de la cartera sigue bajo control. El nivel de créditos refinanciados y reestructurados se sitúa en 2,0%, un indicador que, si bien refleja una leve presión en el contexto actual, aún se mantiene dentro de parámetros considerados razonables por los analistas. En paralelo, el mapa competitivo en cuanto a participación crediticia es liderado por Banco Continental, seguido por Sudameris e Itaú, mientras que Banco Nacional de Fomento (BNF), GNB Paraguay, ueno bank, Banco Atlas y Banco Basa completan el ranking.
Para el economista Amílcar Ferreira, “el sistema financiero está pasando por un buen momento, con niveles de utilidades y capitalización que reflejan estabilidad”. No obstante, advirtió que el contexto económico, marcado por presiones inflacionarias y un mayor uso de tarjetas de crédito, generó un leve incremento en la mora. “Ese 2% es un dato a tener en cuenta, pero sigue dentro de niveles razonables y no pone en riesgo las carteras”, sostuvo.
En esa línea, Ferreira destacó que tanto 2025 como 2026 muestran un desempeño favorable para el sistema, lo que abre la puerta a una perspectiva de crecimiento sostenido. Según su análisis, Paraguay inició una nueva etapa económica tras alcanzar el grado de inversión, lo que impulsará tasas de crecimiento más elevadas. “Vamos a pasar de un promedio del 4% a uno cercano al 6%, impulsado por la entrada de capitales”, explicó.
Este dinamismo ya se refleja en distintos sectores de la economía. La instalación de nuevas maquilas, el auge del sector inmobiliario y el incremento en la llegada de extranjeros —que, según proyecciones de la Dirección Nacional de Migraciones, podría alcanzar las 80.000 personas en 2026— están generando un entorno más activo, que a su vez impulsa la demanda de servicios financieros.
A su vez, Germán Rojas, exministro de Hacienda, analizó el panorama: “se viene desarrollando sobre la base de lecciones aprendidas en los últimos años, aunque en una etapa más temprana en comparación con sus pares regionales. Tanto el sistema financiero como el mercado de capitales, que actúa como complemento para impulsar la expansión de herramientas financieras, aún no cuentan con la totalidad de instrumentos disponibles en otros países de la región”.
Aun así, Rojas enfatizó que el avance fue intenso y rápido, y que se vuelve cada vez más desafiante. Por ejemplo, las modificaciones implementadas en julio del año pasado en el mercado de forwards de tipo de cambio obligaron al sistema a optimizar sus estrategias y la gestión de liquidez ante un escenario de fluctuaciones más aceleradas, que exige mayor rapidez y eficiencia en la toma de decisiones.
Desde otra mirada, el economista Jorge Garicoche pone el foco en la resiliencia del sistema. “Hoy tenemos un sistema financiero fuerte, que supo atravesar distintos ciclos de volatilidad y construir defensas sólidas”, afirmó.
En ese sentido, Rojas agregó que “a medida que el sistema se integra cada vez más con el resto del mundo, se requiere que la regulación deje de ser una figura pasiva limitada a normativas estáticas. El regulador deberá adoptar un enfoque activo, estableciendo medidas prudenciales con mayor frecuencia que en el pasado. No solo nuestra economía, sino el escenario internacional en su conjunto, experimentan cambios vertiginosos, donde reaccionar con retraso, aunque sea breve, puede resultar insuficiente”.
El comportamiento del dólar y su relación con el guaraní sigue siendo un factor relevante. Si bien el sistema mantiene una exposición importante en moneda extranjera, con una proporción cercana al 60% en guaraníes y 40% en dólares, esta situación está regulada y gestionada dentro de márgenes controlados. “Esa exposición impacta en los márgenes de los bancos, pero no representa un riesgo estructural”, explicó Garicoche.
En cuanto al ritmo de crecimiento, señaló que, si bien se observó una desaceleración respecto a años anteriores, el nivel actual sigue siendo positivo. “Veníamos de tasas interanuales cercanas al 20% entre 2024 y 2025, y hoy hablamos de un crecimiento del 6%. Es menor, pero sigue siendo un buen ritmo”.
Tras un período de fuerte expansión del crédito, el crecimiento de los depósitos comenzó a superar al de los préstamos, lo que contribuye a equilibrar el sistema. Este ajuste podría, incluso, generar condiciones para una eventual reducción en las tasas de interés en los próximos meses, actualmente en niveles relativamente altos en comparación con años anteriores.