Los contratos forward movieron US$ 2.576 millones en 2025 y ganan terreno como escudo frente al dólar

(Por NL) Cuando una empresa vende, compra, importa, exporta o toma deuda en dólares, el tipo de cambio podría ser un aliado o un dolor de cabeza, por eso la diferencia de pocos guaraníes por dólar, que a simple vista parece menor, podría terminar siendo mucho dinero dentro de una operación. Según los datos del Banco Central del Paraguay (BCP), los contratos forward de divisas vienen ganando protagonismo como una herramienta para transformar una incertidumbre en un número conocido.

El forward, explicado de manera sencilla, es un acuerdo por el cual dos partes fijan hoy el tipo de cambio que usarán en una operación futura. Claramente no se trata de adivinar cuánto valdrá el dólar, sino de quitarle al negocio una parte importante de incertidumbre. Para una empresa, eso puede significar saber con anticipación cuánto recibirá en guaraníes por una exportación o cuánto le costará pagar una importación dentro de 30, 60 o 90 días.

El informe del BCP señaló que estos instrumentos permiten gestionar el riesgo cambiario, reducir la incertidumbre asociada a la volatilidad del tipo de cambio nominal y mejorar la planificación financiera de decisiones de producción, inversión y financiamiento. En la práctica, eso baja a algo muy concreto: poder hacer presupuestos, cotizar mejor, proyectar el flujo de caja y proteger márgenes sin quedar completamente expuesto a los movimientos diarios del dólar.

Para un exportador, el riesgo aparece cuando espera cobrar en dólares en una fecha futura, pero el guaraní se aprecia y esos dólares terminan valiendo menos al convertirlos a moneda local. Para un importador, el problema es el opuesto: si el guaraní se deprecia, los dólares necesarios para pagar una compra externa pueden costar más. En ambos casos, el forward permite fijar de antemano el tipo de cambio y ordenar mejor los números del negocio.

Para ilustrarlo de una manera simple, cuando una empresa exportadora de soja acuerda una venta por US$ 2 millones, con cobro a 90 días. Si el tipo de cambio cae de G. 7.600 a G. 7.400 por dólar, sus ingresos en moneda local se reducen en aproximadamente G. 400 millones. Con un contrato forward pactado a G. 7.620 por dólar, la firma asegura ingresos por G. 15.240 millones, sin depender de lo que ocurra después con el mercado cambiario.

Del lado importador, el informe menciona el caso de una empresa que debe pagar US$ 500.000 en 60 días. Si el dólar sube de G. 7.600 a G. 7.800, el costo de la operación aumenta cerca de G. 100 millones. Con una cobertura forward, la obligación queda fijada con anticipación y el resultado financiero pasa a depender más de las condiciones comerciales del negocio que de un salto cambiario inesperado.

La herramienta va ganando peso

Los números muestran que este mercado todavía es pequeño, pero ya se mueve mucho más que antes. Según datos del Departamento de Mercado Abierto del BCP, el volumen anual negociado en contratos forward pasó de US$ 277 millones en 2011 a US$ 2.576 millones en 2025. Es decir, creció más de nueve veces en poco más de una década. Aun así, las operaciones forward representaron apenas el 3,6% del volumen total del mercado cambiario en 2025, lo que deja ver que todavía hay bastante espacio para crecer.

La demanda está muy vinculada al comercio exterior. En 2025, los importadores concentraron el 51% del mercado forward, mientras que los exportadores representaron el 36%. Para el BCP, esta composición refleja un desarrollo saludable, aunque también muestra que el sector exportador podría tener una participación mucho mayor en el uso de coberturas cambiarias.

La utilidad no termina en comprar o vender dólares a futuro. El informe también destaca que las empresas que gestionan de manera más ordenada su riesgo cambiario pueden mejorar su perfil ante bancos e inversionistas, porque reducen la volatilidad de sus flujos de caja. En otras palabras, una empresa que sabe cómo cubrirse puede mostrarse más previsible, más ordenada y, eventualmente, acceder a mejores condiciones de financiamiento.

Paraguay llega a esta discusión en un momento particular. El BCP recuerda que el país obtuvo el segundo grado de inversión en noviembre de 2025, otorgado por Standard & Poor’s, luego del reconocimiento de Moody’s en julio de 2024. Ese sello abre puertas, pero también expone más a la economía local a los movimientos de capitales y a los ciclos financieros internacionales. En ese contexto, contar con instrumentos de cobertura más profundos puede ayudar a que empresas e inversionistas operen con mayor previsibilidad.

Por eso, el forward de divisas empieza a ocupar un lugar más visible dentro de la conversación empresarial. No elimina los riesgos del mercado, pero permite administrarlos mejor.

 



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