Como un rayo: el Tesla Roadster 2025 podrá acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 1 segundo

El modelo más esperado de la fábrica de automóviles eléctricos Tesla acaba de llegar y lo hizo de la mano de nada más y nada menos que del propio dueño de la empresa y uno de los hombres más poderosos económicamente a nivel mundial, Elon Musk.

Se trata del Tesla Roadster 2025, que según el propio empresario dueño de la red social X (ex Twitter), piensa iniciar la producción de su nuevo deportivo eléctrico antes de fin de año y empezar a venderlo en el 2025.

En 2020, Musk mencionó que el vehículo alcanzaría los 100 km/h en dos segundos o menos, aunque en su última presentación agregó que lo lograría en un tiempo récord, por debajo del segundo.

Además de lo anterior, tendrá una velocidad máxima de más de 400 km/h y una autonomía de casi 1.000 km. Un supercoche, totalmente eléctrico, que mostrará igualmente todo el potencial en cuanto a ingeniería aerodinámica, con un rendimiento y eficiencia inigualables.

Techo de cristal

El techo, como todo deportivo, será deslizables pero con el detalle no menor de ser de cristal y de guardarse en el maletero para que la experiencia de conducción al aire libre sea inolvidable.

El vehículo incluso ya fue exhibido en el Petersen Automotive Museum de Los Ángeles, EE.UU. lugar donde Elon Musk hizo de maestro de ceremonia, brindando detalles y asegurando que se trata de un rodado que marcará un hito en la historia de los vehículos eléctricos, por la gran tecnología que ofrecerá.

En cuanto a la fabricación para el público, la misma será mediante una colaboración entre Tesla Inc y Space Exploration Technologies Corp (SpaceX), las dos empresas más valiosas del multimillonario sudafricano.

Guerra en Medio Oriente: cómo el shock externo reconfigura las expectativas económicas en Paraguay

A poco más de un mes del inicio de la guerra en Medio Oriente, la economía global ya muestra efectos rápidos, tanto en los mercados financieros como en los flujos comerciales. Paraguay, pese a estar geográficamente alejado del conflicto, no quedó al margen: el encarecimiento del petróleo, la presión sobre la inflación, el cambio en las expectativas de tasas y una mayor aversión al riesgo comienzan a configurar un nuevo escenario para la economía.