United considera al A321neo mientras espera avances en la certificación del 737 Max 10

(Por Naoto Goto de aeronauticapy.com) Según publicaciones hechas en FlightGlobal, Scott Kirby, CEO de United Airlines, ha confirmado que la aerolínea está evaluando la posibilidad de adquirir unidades Airbus A321neo como sustitutos de los Boeing 737 Max 10 previamente solicitados, cuya certificación está en espera. Aunque dicho cambio sólo será posible si llegan a un acuerdo en el que la economía funcione para ambos.

United está explorando esta opción debido a los retrasos en la certificación del 737 Max 10 y las preocupaciones sobre la producción y calidad de Boeing. Actualmente, la aerolínea cuenta con seis A321neo en servicio y tiene pedidos para otros 174, según datos de flotas de Cirium. Además, tiene pedidos para casi 350 aviones 737 Max, incluyendo varios 737 Max 10.

Los acuerdos de United con Boeing incluían la entrega de 80 unidades del 737 Max 10 este año, 71 en 2025 y 126 en los años siguientes hasta 2033. Sin embargo, ante el probable retraso en la certificación de esta variante más grande de los aviones de fuselaje estrecho de próxima generación de Boeing hasta 2025, United ha decidido recientemente retirar esos aviones de su plan de flota.

La aerolínea con sede en Chicago anticipa recibir más de 100 aviones Boeing menos de lo acordado contractualmente en 2024. Según una presentación regulatoria del 29 de febrero, United indicó que espera recibir solo 63 aviones de Boeing en 2024, en lugar de los 165 que había anticipado anteriormente. Actualmente, Kirby ha solicitado a Boeing que suspenda la producción del Max 10 temporalmente y en su lugar continúe con la del Max 9; una vez que se obtenga la certificación, estos pedidos serán nuevamente para el Max 10.

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A poco más de un mes del inicio de la guerra en Medio Oriente, la economía global ya muestra efectos rápidos, tanto en los mercados financieros como en los flujos comerciales. Paraguay, pese a estar geográficamente alejado del conflicto, no quedó al margen: el encarecimiento del petróleo, la presión sobre la inflación, el cambio en las expectativas de tasas y una mayor aversión al riesgo comienzan a configurar un nuevo escenario para la economía.