¿Producto premium o barato? Cómo la fotografía puede cambiar por completo la percepción de tu marca

(Por NL) Un producto puede ser de excelente calidad, tener una buena marca y estar pensado para un público premium, pero si la fotografía con la que se presenta no está a la altura, la percepción puede ser completamente diferente. En redes sociales, catálogos y plataformas de venta, muchas veces la primera impresión de un consumidor no viene del producto en sí, sino de una imagen. Por eso, la fotografía de producto cumple hoy un papel fundamental para comunicar calidad, posicionamiento y valor.

Para Ricardo Saldívar, fotógrafo y realizador audiovisual, la fotografía es prácticamente uno de los pilares de la comunicación publicitaria, justamente porque gran parte de la información que recibe una persona sobre un producto entra primero por los ojos.

En conversación con InfoNegocios, Saldívar explicó que no alcanza con tener un buen producto: la manera en que se lo captura y presenta también puede marcar una diferencia importante en cómo será percibido.

Ricardo Saldívar, fotógrafo y realizador audiovisual

“Es el pilar prácticamente, porque a través de los ojos entra bastante información”, sostuvo.

El producto es el mismo, pero la percepción cambia

Una de las claves de la fotografía de producto está en entender que la cámara no solamente registra lo que existe, también puede ayudar a construir una percepción sobre eso que estamos viendo.

La iluminación, por ejemplo, puede resaltar texturas y materiales; el fondo puede generar una sensación más limpia o sofisticada; la composición puede darle protagonismo al producto y la edición puede terminar de ajustar la imagen.

Por eso, un mismo producto puede verse completamente diferente dependiendo de cómo sea fotografiado.

Una marca que busca posicionarse en un segmento más alto necesita que sus imágenes acompañen ese concepto. Si el producto es premium pero aparece en una fotografía oscura, mal iluminada, con una composición descuidada o una resolución deficiente, esa calidad puede no llegar al consumidor.

Y justamente ahí aparece el valor de contar con una producción fotográfica pensada para el objetivo de la marca.

De la idea a la fotografía final

Saldívar, que lleva alrededor de dos o tres décadas trabajando en el sector, explica que la fotografía publicitaria también cambió mucho con la llegada de las nuevas tecnologías.

Cuando comenzó, la producción dependía mucho del trabajo conjunto entre el director de arte de una agencia y el fotógrafo, quien debía tener la capacidad técnica para recrear la imagen planteada.

Hoy, la inteligencia artificial y las herramientas digitales ampliaron enormemente las posibilidades.

Sin embargo, para el fotógrafo, eso no elimina la importancia de una buena captura original.

No es lo mismo partir de una fotografía tomada con un teléfono, en baja resolución, y posteriormente intentar mejorarla mediante inteligencia artificial que contar desde el inicio con una imagen correctamente producida.

La diferencia se vuelve todavía más evidente cuando esa fotografía debe utilizarse fuera de una pantalla. Una imagen que puede funcionar para una publicación en redes sociales podría no tener la resolución necesaria para una gigantografía o una pieza publicitaria de gran formato.

No es solo una cámara y una luz

Otro punto que suele pasar desapercibido es todo lo que ocurre detrás de una fotografía comercial.

Según Saldívar, una producción puede involucrar preproducción, producción, dirección de arte, iluminación, captura y edición. Por eso, el costo también puede variar mucho dependiendo de qué busca conseguir el cliente.

No es lo mismo fotografiar un producto de manera sencilla para un catálogo que construir una escena completa para una campaña publicitaria.

“Muchas veces hay trabajos muy pequeños y las aspiraciones del cliente son muy grandes, entonces uno le tiene que bajar a tierra a eso”, explicó.

En el caso de empresas grandes, el proceso suele llegar incluso con bocetos y referencias desarrolladas previamente por una agencia. Allí el fotógrafo recibe una idea concreta y trabaja para conseguir una imagen que responda a ese concepto.

La fotografía también construye marca

La transformación digital hizo que hoy sea mucho más fácil para un emprendedor producir sus propias fotografías. Un celular, buena iluminación y herramientas de edición permiten generar contenido sin necesidad de montar un estudio.

Y Saldívar reconoce que el mercado también cambió en ese sentido: cada vez más negocios entienden que necesitan mostrar sus productos y buscan diferentes maneras de hacerlo.

Pero existe una diferencia entre mostrar y comunicar.

Una fotografía puede decir qué es un producto, pero una producción más cuidada puede transmitir además qué tipo de marca hay detrás: si es sofisticada, artesanal, accesible, moderna, exclusiva o cercana.

En otras palabras, la fotografía termina formando parte del lenguaje de la empresa.

El desafío: que la imagen esté a la altura del producto

La inteligencia artificial y los teléfonos democratizaron la producción de imágenes, pero también elevaron las expectativas. Hoy el consumidor está expuesto constantemente a fotografías profesionales y contenidos de marcas de todo tipo.

Por eso, para una empresa que busca posicionarse, la pregunta ya no debería ser únicamente cuánto cuesta hacer una fotografía, sino qué percepción quiere generar con ella.

Porque el producto puede seguir siendo exactamente el mismo.

Y cuando esa primera impresión ocurre en apenas unos segundos, una buena fotografía puede ser la diferencia entre que un producto parezca uno más del montón o que transmita desde el primer vistazo el valor que realmente tiene.



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