Una pulsera con corazón para medir el estrés

Durante 2015 se venderán 76,1 millones de wearables, según cifras facilitadas por la consultora IDC. De ellos, la mayoría serán dispositivos para llevar en la muñeca: smartwatches y pulseras de monitorización. Por eso no es de extrañar que los principales fabricantes estén volcando sus esfuerzos en crear estas tecnologías para llevar puestas con más funcionalidades y a precios más económicos...

Es el caso de firmas como Sony, que lleva tiempo apostando por esta categoría de producto. El último en llegar a su catálogo ha sido SmartBand 2, una pulsera de monitorización de la actividad que cuenta con un sensor de ritmo cardiaco, funcionalidades inteligentes y que puede utilizarse con dispositivos iOS y Android.
Sony SmartBand 2 es un wearable pensado y diseñado para llevar a diario y quitárselo solo en el momento de cargar su batería. Su pulsera está fabricada en silicona de larga duración y su superficie es lisa, por lo que la suciedad no se queda acumulada como suele ocurrir en los modelos que cuentan con una textura rugosa. Se sujeta a la muñeca con una hebilla de acabado metálico provista de una pestaña que se engancha en su interior para garantizar un agarre seguro.
Habitualmente este tipo de pulseras incorporan sensores como un acelerómetro con el que son capaces de monitorizar las actividades diarias: caminar o correr. En el caso de SmartBand 2, y gracias a que también incluye un sensor de ritmo cardiaco, la pulsera registra de forma automática cualquier actividad que se realice al tiempo que recrea un mapa de la frecuencia cardiaca unas seis veces por hora. Al tener en cuenta el tiempo entre latido y latido (además del pulso y el sueño), puede ofrecer información sobre los niveles de estrés y cómo evolucionan durante la jornada.

Miel orgánica de Ñeembucú presume certificación de origen, con precios premium y plan de expansión comercial

(Por SR) La miel orgánica producida en el departamento de Ñeembucú comienza a posicionarse como un producto con valor agregado dentro del mercado nacional, con proyección incluso hacia nichos internacionales. Bajo la marca El Carrizal, el emprendimiento liderado por el apicultor Atilio Benítez avanza en su consolidación comercial, apoyado en certificaciones, alianzas estratégicas y una producción diferenciada basada en criterios orgánicos. “Nuestra miel orgánica ya empieza a ser reconocida tanto a nivel nacional como internacional”, destacó el productor al referirse al crecimiento del proyecto.