Hace aproximadamente seis años comenzó a gestarse este proyecto liderado por Fernando Ariel Sanabria. Al inicio contaba con dos cabañas fue creciendo de manera sostenida hasta alcanzar las cinco unidades actuales con dos piscinas, acompañando la creciente búsqueda de destinos cercanos para escapadas de fin de semana o estadías cortas.
Sin embargo, más allá de las cabañas, existe un elemento que llama especialmente la atención de quienes llegan al lugar, se trata de una piscina natural alimentada por agua proveniente de una naciente ubicada dentro de la propiedad.
La idea surgió a partir del deseo de aprovechar las características naturales del terreno, los propietarios decidieron integrar la naciente de agua al proyecto turístico mediante un diseño que recrea el aspecto de una pequeña playa o laguna natural.
El agua nace en el predio, alimenta la piscina y posteriormente continúa su recorrido hacia un arroyo cercano, generando una experiencia más vinculada con la naturaleza.
Cuando el proyecto comenzó, este tipo de propuestas todavía no eran frecuentes en Paraguay. Con el paso de los años, las piscinas de estilo natural fueron ganando popularidad, pero en Alba Cabañas ya formaban parte de la identidad del lugar.
Al tratarse de agua natural, la experiencia también presenta características particulares. Factores como la temperatura o la tonalidad del agua pueden variar según las condiciones climáticas y la época del año, algo que para muchos visitantes forma parte precisamente de su atractivo.
Pensando en ampliar las opciones para los huéspedes, el complejo incorporó recientemente una segunda piscina de formato tradicional. A diferencia de la primera, esta cuenta con tratamiento convencional mediante cloro, permitiendo que los visitantes elijan entre una experiencia más natural o una alternativa más familiar para quienes prefieren las piscinas clásicas.
Además de las áreas recreativas, el establecimiento ofrece alojamiento para parejas con desayuno incluido. Los precios arrancan en G. 400.000 por noche de lunes a jueves, ascienden a G. 500.000 los viernes y alcanzan los G. 550.000 los sábados.
En cuanto a la ubicación, el complejo se encuentra a apenas cinco cuadras de la entrada principal de Nueva Italia y cuenta con acceso prácticamente asfaltado, lo que facilita la llegada desde Asunción y otras ciudades cercanas.
Para Sanabria, uno de los aspectos más interesantes de recibir visitantes es la posibilidad de mostrar una faceta diferente de Nueva Italia. Más allá de ser una ciudad cercana a la capital, destaca por su tranquilidad, sus paisajes rurales y su producción agrícola, además de pequeños negocios locales que complementan la experiencia de quienes deciden pasar un fin de semana en la zona.
Entre los planes inmediatos para desarrollar el crecimiento del complejo contemplan la construcción de dos nuevas cabañas dentro del predio actual, una ampliación que permitirá aumentar la capacidad de alojamiento y responder a la demanda de visitantes.
Paralelamente, los propietarios ya trabajan en un segundo desarrollo turístico ubicado a unos cinco kilómetros del complejo principal. El nuevo proyecto se levantará en una zona de cerros de Nueva Italia y buscará ofrecer una propuesta complementaria, manteniendo el contacto con la naturaleza como eje central.