Según explicó Valeria Camassutti, fisioterapeuta dermatofuncional de Sempre Bela Fisio Estética, este método se inspira en prácticas tradicionales japonesas que priorizan el equilibrio del cuerpo y la estimulación manual por encima del uso de aparatología. “Es un masaje facial que combina drenaje y estimulación muscular. Todo es manual, no utilizamos equipos, y eso justamente es lo que lo hace diferente”, señaló.
El principal atractivo del Kaolift radica en su efecto inmediato. A diferencia de otros tratamientos que requieren varias sesiones para evidenciar cambios, esta técnica permite observar resultados desde la primera aplicación. “El paciente se mira al espejo y ya nota el rostro más firme, más elevado. Incluso, muchas veces trabajamos un solo lado del rostro para que pueda comparar la diferencia”, explicó Camassutti.
Entre los beneficios más destacados se encuentran la mejora de la tonicidad de la piel, la reducción de la retención de líquidos que se da normalmente cuando uno trasnocha o por factores hormonales, y la disminución de arrugas y líneas de expresión. Además, aporta luminosidad y ayuda a reducir bolsas en la zona de las ojeras, uno de los signos más comunes del cansancio.
El procedimiento se basa en una combinación de técnicas manuales que trabajan distintas capas del rostro. Incluye drenaje linfático para eliminar toxinas, amasamiento profundo para estimular los músculos, movimientos ascendentes que generan el efecto lifting y digitopresión en puntos clave que favorecen la relajación. A esto se suma el trabajo en cuello y cráneo, lo que potencia el efecto integral del tratamiento.
“El Kaolift no es solo facial. Se trabaja toda la zona del cuello y la cabeza, generando una relajación profunda. Es un combo de estimulación, drenaje y bienestar”, detalló la especialista.
Otro de los diferenciales es su enfoque personalizado. “Antes de iniciar el tratamiento, se realiza una evaluación de la piel para determinar la frecuencia adecuada. En algunos casos, se recomienda una sesión semanal, especialmente para pieles más maduras o con mayor necesidad de tratamiento. En otros, una aplicación cada 15 días puede ser suficiente para mantener los resultados”, mencionó Valeria.
“La constancia es importante, pero también depende del estilo de vida de cada persona. Hay pacientes que buscan un efecto más intensivo y otros que solo quieren mantener la piel saludable y descansada”, indicó.
En este sentido, Camassutti destacó la importancia de acompañar el tratamiento con hábitos saludables. La hidratación, una alimentación equilibrada y el descanso adecuado influyen directamente en la salud de la piel. “El agua es fundamental. También evitar el exceso de sal, alcohol o alimentos procesados, porque todo eso se refleja en el rostro”, afirmó.
Como todo tratamiento, el Kaolift también tiene ciertas contraindicaciones. No se recomienda en casos de infecciones cutáneas activas, acné severo, rosácea en estado inflamatorio o cirugías recientes en el rostro. Tampoco en pacientes con patologías linfáticas graves donde el masaje no esté indicado.
A pesar de estas limitaciones, la técnica no tiene restricciones de edad, lo que la convierte en una alternativa accesible tanto para personas jóvenes como adultas. Además, su carácter no invasivo la posiciona como una opción atractiva para quienes buscan resultados sin recurrir a procedimientos más agresivos.
En cuanto a la demanda, Camassutti señaló que el interés creció de manera sostenida en los últimos años, impulsado por una mayor conciencia sobre el cuidado personal. Incluso, cada vez más hombres se suman a este tipo de tratamientos. “Hoy el hombre se cuida mucho más. Vienen, por ejemplo, antes de eventos importantes o casamientos, buscando desinflamar el rostro y mejorar su apariencia”, aseguró.
Desde Sempre Bela, el Kaolift forma parte de una propuesta más amplia que incluye tratamientos faciales, corporales, postoperatorios y servicios complementarios como nutrición y medicina estética.