Focasa tiene su casa matriz en Toledo, España, y cuenta con clientes en distintos mercados de América Latina. La llegada de la firma responde a una estrategia de expansión regional orientada a acercar la producción a los mercados del Mercosur. Según explicó David Martínez, director Comercial y de Expansión, la elección fue el resultado de un proceso comparativo exhaustivo.
La planta replicará, en una primera fase, el modelo productivo que Focasa opera en España, centrado en la laminación de tejidos. Más adelante, la compañía proyecta sumar una segunda unidad de negocio vinculada a la confección de productos terminados dentro del bloque.
“Es una inversión inicial de US$ 1 millón también, unos 40 puestos de trabajo, que solamente sería para desarrollar uno de los dos modelos de negocio que queremos traer al país”.
El esquema será mixto: parte de la producción abastecerá al mercado paraguayo y el resto tendrá destino de exportación.
Actualmente, la firma se encuentra realizando estudios para identificar proveedores nacionales, con el objetivo de integrar progresivamente la cadena de valor local.
Con casa matriz en Toledo, España, Focasa abastece a distintos mercados de América Latina. Su arribo se suma al flujo de inversiones industriales que observan en Paraguay una combinación atractiva de estabilidad macroeconómica, incentivos fiscales y disponibilidad energética, factores que vienen reconfigurando el mapa manufacturero regional.
Los ojos en Paraguay
La decisión fue el resultado de un análisis amplio que abarcó prácticamente a toda América Latina. Con el avance del estudio, el foco se redujo a los países del Mercosur y, finalmente, la definición quedó entre Argentina, Uruguay y Paraguay. La balanza terminó inclinándose por una combinación de factores vinculados a la logística, la competitividad y el clima de inversión.
Desde la compañía valoraron especialmente la conectividad terrestre hacia Brasil, mercado prioritario para la comercialización, así como las facilidades fluviales para el ingreso de insumos. A esto se sumaron los incentivos fiscales y la apertura mostrada hacia el capital extranjero.
Otro elemento clave fue el capital humano. Martínez destacó la capacidad de adaptación y aprendizaje del trabajador paraguayo como un punto que terminó de inclinar la balanza.
“Todo indicaba que la predisposición y la forma de encarar nuevas capacitaciones y formaciones del paraguayo eran muy, muy favorables”.
La firma también evaluó alternativas de instalación en Asunción. Sin embargo, rápidamente el análisis condujo a Ciudad del Este, donde encontraron mejores condiciones operativas para su modelo de negocios. En ese camino, el acompañamiento institucional resultó decisivo. De hecho, el ejecutivo destacó como un diferencial la predisposición de las autoridades para recibir a la empresa y facilitar el proceso de aterrizaje, algo que —según señaló— no es habitual en todos los mercados.