En el marco del 9 de julio, Día de la Independencia de Argentina, el vínculo económico entre ambos países permite mirar más allá de la frontera y analizar una relación que combina comercio exterior, energía, agroindustria, autopartes, real estate, turismo, logística, tecnología y servicios profesionales. Para Josefina Otero, presidenta de la Cámara de Comercio Paraguayo Argentina, Paraguay dejó de ser un mercado observado con distancia y hoy aparece como una plaza regional de oportunidades para empresarios e inversores argentinos.
Argentina se mantiene como el principal destino de exportación de Paraguay. Al cierre de mayo, los envíos al vecino país representaron el 42% del total exportado, con un valor de US$ 2.323 millones y un crecimiento interanual del 51%. Entre los principales productos enviados figuran la energía eléctrica, los granos de soja y las autopartes, tres rubros que reflejan distintos componentes de la matriz económica paraguaya: recursos estratégicos, producción agroindustrial e integración con cadenas industriales regionales.
Pero la relación bilateral también se observa del lado de las inversiones. De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay, al cierre de 2024 Argentina representó US$ 559 millones en saldos de inversión directa, posicionándose como uno de los principales países de origen de capitales hacia Paraguay. A esto se suma un dato que muestra el creciente interés de personas y empresarios argentinos por instalarse en el país: en 2025, la Dirección Nacional de Migraciones registró 4.366 solicitudes de radicación de origen argentino.
Para la presidenta de la Cámara de Comercio Paraguayo Argentina, Paraguay atraviesa un momento de mayor visibilidad regional como destino de negocios. “Vemos mucho interés de empresarios argentinos en abrir operaciones en Paraguay, porque el país hoy tiene una estabilidad macroeconómica muy interesante para los empresarios y para los inversores”, señaló.
Muchos empresarios argentinos se acercan actualmente a la Cámara con el objetivo de expandir operaciones, captar nuevos clientes, abrir una sucursal local o encontrar distribuidores locales. Este interés responde, en parte, a la percepción de que el país ofrece un clima de negocios más estable, menores niveles de regulación y oportunidades de crecimiento en distintos sectores.
Otero sostuvo que Paraguay logró construir en los últimos años una posición más sólida dentro de la región. A su criterio, el país avanzó en profesionalización, formalización y mejora de su imagen como plaza de inversión. “Hoy Paraguay se presenta como un socio fuerte frente a Argentina, porque ha crecido muchísimo y porque ha aumentado su nivel de profesionalización y formalización”, afirmó.
Uno de los cambios más relevantes está en la mirada que los empresarios argentinos tienen sobre Paraguay. Años atrás, el país era observado con mayor desconocimiento o incluso con cierto prejuicio, pero esa percepción fue cambiando a medida que la economía paraguaya mostró estabilidad, crecimiento y capacidad de respuesta ante escenarios complejos.
“Antes los argentinos prejuzgábamos Paraguay. Hoy lo vemos como una gran oportunidad, como un mercado muy interesante a nivel regional”, expresó Otero. En ese sentido, instituciones como Rediex y el Ministerio de Industria y Comercio facilitaron el acceso a información para quienes buscan desembarcar en el país, reduciendo barreras que anteriormente dificultaban los procesos de instalación.
La estabilidad macroeconómica aparece como uno de los principales factores de atracción. Paraguay mantuvo durante los últimos años una trayectoria de crecimiento y, durante la pandemia, mostró capacidad de adaptación frente a un contexto que paralizó a varias economías de la región. Para Otero, esa combinación permitió que el país ganara una mirada distinta, no solo desde Argentina, sino también desde otros mercados.
“Paraguay se ganó un lugar y una mirada muy diferente a la que se tenía hace muchos años. Hoy vienen de todas partes del mundo y ven Paraguay como un lugar de oportunidad, como un país que tiene las puertas abiertas y donde se pueden hacer negocios”, señaló.
Aunque el real estate continúa siendo uno de los sectores más visibles para los inversores argentinos, la agenda comienza a diversificarse. Otero mencionó que la hospitalidad, la hotelería y el turismo están despertando un creciente interés, especialmente por el posicionamiento de Paraguay como sede de eventos deportivos, shows, congresos y reuniones corporativas.
La presidenta de la Cámara explicó que el país viene trabajando para instalarse como un hub de reuniones dentro de la región, lo que abrió nuevas oportunidades de inversión vinculadas a hoteles, servicios turísticos y desarrollos enfocados en estadías temporales. “Hoy ya no se piensa solamente en inversiones de real estate tradicional, sino con foco en hospitalidad y hotelería, porque se ve un crecimiento sostenido”, indicó.
Otro cambio importante está en la mirada hacia el interior del país. Si antes la mayoría de los inversores observaba principalmente Asunción, actualmente hay mayor interés en departamentos como Alto Paraná e Itapúa, donde se percibe un movimiento económico creciente y nuevas oportunidades para desarrollar negocios.
“Antes tal vez solo se miraba Asunción y hoy hay un movimiento impresionante en Alto Paraná, en Itapúa y en distintos rubros del interior del país. Hay muchos empresarios interesados en crecer o desembarcar fuera de la capital”, explicó.
Proyectan un buen año
Las perspectivas para este año también son positivas desde la Cámara de Comercio Paraguayo Argentina. Otero señaló que las misiones comerciales organizadas en conjunto con cámaras de comercio exterior y la Embajada registran una convocatoria cada vez mayor, reflejando el interés empresarial por conocer el mercado paraguayo y evaluar oportunidades concretas de inversión.
“Es impresionante la convocatoria que hay y el interés que está generando Paraguay. Cada vez vienen más empresarios interesados en invertir y hacer negocios, así que vemos un escenario muy positivo y con muchísimo movimiento”, sostuvo.
Además de los productos tradicionales que Paraguay exporta hacia Argentina, como energía eléctrica, soja y autopartes, existen otros rubros con potencial para profundizar el vínculo bilateral. Entre ellos, Otero mencionó los servicios profesionales, la consultoría, el asesoramiento estratégico y las soluciones orientadas a la profesionalización de empresas.
Muchas compañías paraguayas que comenzaron como pequeñas o medianas empresas alcanzaron un nivel de crecimiento que hoy las lleva a buscar mayor eficiencia, expansión regional e incluso acceso a mercados del exterior. En ese contexto, Argentina puede aportar experiencia, servicios especializados y capacidades técnicas que complementen el proceso de maduración empresarial local.
También aparecen oportunidades en logística, hidrovía, corredor bioceánico, parques logísticos, construcción, materiales, industria alimenticia y tecnología. Para Otero, el intercambio entre ambos países puede fortalecerse en sectores donde Paraguay ofrece ventajas como energía verde, estabilidad y costos competitivos, mientras que Argentina cuenta con experiencia en servicios, software, programación y desarrollo de sistemas.
El componente tecnológico se perfila como una de las áreas con mayor potencial. Paraguay, por su disponibilidad de energía limpia, se vuelve atractivo para inversiones vinculadas a sectores intensivos en consumo energético, mientras que Argentina cuenta con empresas de IT y desarrollo de software que pueden encontrar oportunidades en un mercado paraguayo en expansión.
La relación económica entre Paraguay y Argentina, entonces, atraviesa una etapa de mayor profundidad. El comercio exterior sigue mostrando una fuerte dependencia de productos estratégicos, pero la inversión y la radicación empresarial abren una nueva agenda vinculada a servicios, turismo, tecnología, logística e infraestructura.
En el marco del 9 de julio, el Día de la Independencia de Argentina también permite mirar hacia una relación bilateral que combina historia, cercanía y negocios. Argentina es el principal comprador de Paraguay y uno de los principales orígenes de inversión directa, pero el desafío ahora pasa por transformar ese vínculo en una plataforma más diversificada, con mayor integración productiva, nuevos sectores de oportunidad y una agenda empresarial capaz de sostener el crecimiento en los próximos años.