El presidente de Atome Paraguay, James Spalding, realizó el anuncio durante las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Detalló que el financiamiento internacional asciende a US$ 420 millones y cuenta con la participación de organismos multilaterales como BID Invest, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco de Desarrollo Empresarial de los Países Bajos (FMO), la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Fondo Verde para el Clima (GCF).
El titular detalló que actualmente la empresa se encuentra en conversaciones para cerrar la etapa de capital, que sumará unos US$ 230 millones adicionales, completando una inversión total de aproximadamente US$ 650 millones destinada al desarrollo de la planta de fertilizantes verdes que se instalará en las afueras de la ciudad de Villeta.
Atome utilizará recursos de energía hidroeléctrica para producir fertilizante de nitrato de calcio y amonio (CAN, por sus siglas en inglés) de baja huella de carbono mediante el proceso de electrólisis. El proyecto busca reducir la dependencia de la región del Mercosur de fertilizantes nitrogenados, que utilizan combustibles fósiles como base principal en sus procesos de producción. En la región, más del 90% de la demanda de estos fertilizantes es importada, por lo que el proyecto Villeta permitirá fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro agrícola, haciéndola más sostenible y segura para esta importante región productora de alimentos.
“El Mercosur es proveedor de granos para el mundo, y es importante que los precios de los fertilizantes se mantengan estables. No deberíamos depender de proveedores lejanos, sino de nuestros propios recursos, en lugar de depender del petróleo o de fertilizantes importados”, expresó Spalding.
El proyecto ya alcanzó un avance clave tras concretarse el cierre del financiamiento de deuda, que representa el 62% de la estructura financiera total. En un plazo menor a 30 días se prevé completar el cierre de la etapa de capital, lo que permitirá avanzar plenamente con el desarrollo de la planta.
Asimismo, señaló que la empresa ya firmó el contrato con la constructora suiza Casale, una compañía con más de 100 años de experiencia en la construcción de plantas de amoníaco, que estará a cargo de ejecutar la obra bajo un esquema “lave en mano y a precio fijo. Según detalló Spalding, la construcción tendrá un plazo estimado de entre 38 y 40 meses, por lo que se proyecta que la planta pueda entrar en operación a mediados de 2029.
Con contrato ya cerrado
Inicialmente, el proyecto contemplaba la instalación de una planta para producir hidrógeno verde como producto final. Sin embargo, en palabras de Spalding, el mercado internacional todavía no cuenta con una demanda suficiente para este tipo de producto, y la escala económica que requiere un proyecto de estas características exige contar con un mercado global consolidado. A esto se suman los desafíos logísticos, que aún representan un costo significativo para la exportación o comercialización del hidrógeno verde.
Teniendo en cuenta este escenario, Atome evaluó la posibilidad de producir fertilizantes descarbonizados, que hoy cuentan con una demanda concreta en el mercado. En ese marco, la compañía ya cuenta con un acuerdo con la firma noruega Yara International para la compra del 100% de la producción de la futura planta durante al menos 10 años.
“Tenemos todo prevendido, y eso ayudó mucho para que el modelo financiero y las negociaciones con los bancos pudieran concretar el cierre financiero, cumpliendo las metas que tenemos”, dijo.
El proyecto de fertilizantes verdes constituye una inversión pionera en la industria mundial de fertilizantes, al demostrar la viabilidad comercial del hidrógeno limpio como insumo para la producción de fertilizantes de baja huella de carbono. Como la primera instalación a gran escala en Paraguay que convierte hidrógeno limpio en fertilizantes, el proyecto se posiciona como un ejemplo global del uso de energía renovable para producir bienes industriales con baja huella de carbono. Se espera que inspire proyectos similares en América Latina y el Caribe y en todo el mundo, impulsando la adopción de vías de producción sostenibles.
“Este hito creemos que no solo sirve por lo que va a implicar la inversión en sí, sino también por la señal al mundo de que Paraguay es un país confiable, donde pueden concretarse grandes inversiones. Esta es una de las inversiones extranjeras más grandes de la historia del Paraguay y demuestra que el país puede ser un socio confiable”, resaltó.