De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), entre los principales productos demandados por el mercado australiano se encuentran la chía, el carbón vegetal, el azúcar, los aceites esenciales, la yerba mate y los aparatos para circuitos eléctricos. En 2025, el total de los envíos superó los US$ 9 millones, lo que representa un valor 28% superior al registrado en 2024.
Las importaciones paraguayas desde Australia totalizaron US$ 1,5 millones en 2025 y estuvieron compuestas por una variedad de productos, entre ellos insumos agropecuarios, semillas para siembra, partes para vehículos, vinos, maquinarias, artículos médicos, vacunas, neumáticos y aparatos industriales.
Daniel Ignacio Rieder, presidente de la Cámara de Comercio Paraguayo Australiana, señaló que la relación bilateral “siempre fue muy buena” y que todavía existe un amplio margen para crecer. Según explicó, el aumento de llamadas y consultas recibidas por la Cámara refleja que Paraguay empieza a aparecer con más fuerza en el radar de empresarios e inversores australianos.
El interés no es solo comercial. También existen consultas de australianos que analizan mudarse a Paraguay. A esto se suma un perfil de inversor que busca diversificar capital fuera de su país y observa al mercado paraguayo como una alternativa atractiva.
“Hay gente que quiere sacar algo de plata de su país, invertir, diversificar y ve a Paraguay como un destino interesante. Paraguay está muy popular en el mundo, hay mucha gente viniendo a invertir, y eso también llegó a oídos de los australianos”, sostuvo.
Los rubros que concentran más consultas son el inmobiliario y el agronegocio.
De acuerdo con Rieder, muchos australianos consultan por departamentos, casas y terrenos, mientras que en el sector productivo existe interés por campos, ganadería y agricultura.
“La ganadería, la agricultura y el sector inmobiliario son los rubros que más están consultando”, indicó.
En materia comercial, el presidente de la Cámara consideró que Paraguay tiene oportunidades para ampliar sus exportaciones hacia Australia, especialmente en productos vinculados al sector agropecuario. Mencionó como ejemplos la chía, la soja y la carne, rubros en los que Paraguay cuenta con capacidad productiva y donde Australia demanda productos de alta calidad.
Además del comercio tradicional, la relación también comienza a mostrar oportunidades en tecnología aplicada al campo. Rieder mencionó que ya existen productos y soluciones australianas operando en Paraguay, especialmente vinculados al sector ganadero.
Entre las empresas y soluciones australianas presentes en Paraguay se destacan algunas vinculadas principalmente al agro y la ganadería, como Ausagro, dedicada a la venta de maquinaria agrícola; mOOvement, que ofrece caravanas GPS para rastrear ganado a distancia desde el celular o la web; Farmquip, especializada en el diseño y la fabricación de equipamiento para el manejo de ganado; y OptiWeight, que ofrece básculas móviles con conexión celular o satelital que permiten pesar animales directamente en los potreros y recibir los datos en el celular, sin necesidad de trasladarlos al corral.
“Hay mucha tecnología que tiene Australia y que ya se está trayendo acá”, remarcó.
La Cámara de Comercio Paraguayo Australiana atraviesa actualmente una etapa de reactivación institucional tras el cambio de comisión directiva. Según Rieder, el objetivo es volver a vincular a empresas que ya formaban parte del espacio y sumar nuevos actores interesados en fortalecer la relación bilateral.
En materia de Inversión Extranjera Directa (IED), los datos del BCP muestran que, al cierre de 2024, las inversiones australianas en Paraguay alcanzaron los US$ 46.000.
A esto se suma otro vínculo relevante: la educación. A través de Becal, estudiantes paraguayos viajan cada año a Australia, que se posiciona como el tercer país de habla inglesa más elegido por los paraguayos para realizar estudios.
El partido entre Paraguay y Australia aparece, así, como una excusa oportuna para poner en conversación un vínculo que, aunque todavía tiene un bajo volumen comercial, empieza a mostrar señales de mayor dinamismo. Para Rieder, el desafío estará en transformar ese interés creciente en inversiones concretas, mayor intercambio y nuevas oportunidades de cooperación entre ambos países.