Durante el Pay Meeting 19, organizado por la Cámara Paraguaya de Medios de Pago (CPMP), Derlis Montanía, especialista en Infraestructura de Mercados Financieros del BCP, explicó que el objetivo ya no consiste únicamente en expandir la infraestructura de pagos instantáneos, sino en construir nuevas experiencias digitales que faciliten la vida cotidiana de las personas y los comercios.
“En este primer mes tuvimos casi 250.000 operaciones liquidadas mediante QR. Es una cifra bastante alentadora, considerando que estamos hablando de servicios que existían desde 2023, pero que no estaban logrando el nivel de utilización esperado. Hoy, al ofrecer una experiencia mucho más simple y familiar mediante un código QR, estamos viendo un impacto importante”, señaló Montanía.
En términos de valor, esas operaciones representaron aproximadamente US$ 4 millones en pagos realizados exclusivamente en comercios.
“Lo importante es que empezamos a digitalizar operaciones que antes probablemente se hacían en efectivo o mediante otros instrumentos. Hoy, el QR SIP permite que esos pagos ingresen al ecosistema digital”, agregó.
Tras estos primeros resultados, el siguiente desafío para el Banco Central será ampliar su adopción.
Todas las entidades financieras ya están obligadas a incorporar la lectura del QR en sus aplicaciones, mientras que la generación de los códigos corresponde a las operadoras de medios de pago, que posteriormente los ponen a disposición de los comercios.
“Queremos consolidar el uso del QR y seguir expandiéndolo. Vamos a monitorear cómo evoluciona el mercado e impulsar su llegada a muchos más comercios. El paraguayo ya está acostumbrado a pagar con QR y eso juega a favor, porque gran parte de la experiencia de uso ya está incorporada”, afirmó.
La infraestructura ya está construida
Durante su conferencia, Montanía sostuvo que Paraguay atraviesa una etapa diferente a la de hace cinco años. El principal esfuerzo inicial consistió en construir la infraestructura necesaria para que los pagos digitales pudieran crecer.
El resultado fue una expansión sostenida de las transferencias inmediatas, las tarjetas, las billeteras electrónicas y otros instrumentos digitales, hasta consolidar una red capaz de sostener nuevas funcionalidades, como el QR SIP.
El representante destacó que las operaciones realizadas a través del Sistema de Pagos Instantáneos se multiplicaron 33 veces en los últimos cinco años, mientras que la infraestructura financiera —cuentas, tarjetas, terminales y comercios adheridos— también experimentó un crecimiento significativo.
“Hoy, la infraestructura dejó de ser el objetivo; pasó a convertirse en el punto de partida”, resumió.
Es decir, el siguiente paso es aprovechar la infraestructura existente para incorporar nuevas experiencias y servicios de pago.
Montanía explicó que el sistema desarrollado por el BCP ya reúne las condiciones necesarias para impulsar una nueva generación de servicios de pago: opera bajo estándares internacionales de seguridad, permite la interoperabilidad entre las entidades financieras, está preparado para escalar conforme aumente la demanda y fue concebido para incorporar nuevas soluciones digitales, siempre con el objetivo de ofrecer experiencias de pago más ágiles, simples y accesibles para las personas.
La próxima frontera
Para el BCP, la próxima etapa consiste en desarrollar servicios que hagan que pagar digitalmente resulte cada vez más simple.
Entre los proyectos mencionados aparecen los pagos por aproximación mediante celulares, nuevas soluciones para pagos recurrentes, esquemas como Buy Now, Pay Later, una mayor integración con los pagos del Estado e incluso la futura conexión de los sistemas de pagos instantáneos con otros países de la región para facilitar las transferencias internacionales.
El objetivo no es únicamente mover dinero entre cuentas, sino también construir una experiencia en la que las personas puedan pagar “en cualquier momento, desde cualquier lugar y con total seguridad”.
Paraguay sigue un camino similar al recorrido por países como Brasil e India, que primero desarrollaron infraestructuras públicas de pagos y posteriormente incorporaron nuevas funcionalidades sobre esa misma plataforma.
“La innovación ya no es un punto de llegada; es un punto de partida. Ahora tenemos que aprovechar toda esa infraestructura para seguir creando servicios que faciliten la vida cotidiana y continúen impulsando la inclusión financiera”, concluyó.