“Por su escala, alcance y profundidad, constituye la reforma de comercio internacional más grande de los últimos 30 años para los países del Mercosur. De hecho, desde la creación misma del Mercosur”, afirmó. El acuerdo fue firmado en Asunción el pasado 17 de enero y requirió la coordinación de 31 partes negociadoras: los 27 países que integran la Unión Europea y los cuatro socios del Mercosur.
Según Rojas, la complejidad de armonizar intereses económicos, productivos y políticos tan diversos explica la larga duración de las conversaciones. Sin embargo, considera que el tiempo invertido será ampliamente compensado por los beneficios que comenzarán a generarse con su implementación.
Rojas comparó la entrada en vigor del acuerdo con una “bomba económica silenciosa”.
“A partir del 1 de mayo comenzó un cambio profundo que no necesariamente se percibe de inmediato, pero que ya está redefiniendo mercados, estructuras de costos, rentabilidad y condiciones de competencia”, explicó.
El especialista sostiene que quienes comprendan rápidamente las nuevas reglas del juego serán los primeros en capturar las oportunidades de negocios que surjan del nuevo escenario.
Según el especialista, los beneficios pueden agruparse en tres grandes áreas: mayor acceso a mercados, incremento de la competitividad mediante menores costos e impulso a las inversiones. El acuerdo ofrece acceso preferencial a un mercado de aproximadamente 450 millones de consumidores europeos con elevados niveles de ingreso y poder adquisitivo.
“Para dimensionar la magnitud de la oportunidad, la economía paraguaya ronda los US$ 45.000 millones, mientras que la Unión Europea supera los US$ 19 billones. Estamos hablando de un acuerdo con economías que representan unas 380 veces el tamaño de la economía paraguaya”, destacó.
Aunque la reducción de aranceles es uno de los aspectos más visibles, el acuerdo también incorpora reglas vinculadas a servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual, competencia, medioambiente, subsidios, transparencia y desarrollo de pequeñas y medianas empresas.
“Es una arquitectura integral de reglas comerciales y regulatorias que redefine el mercado”, señaló.
La dimensión del tratado queda reflejada en sus cifras: más de 500 páginas de texto principal, 45 anexos, cerca de 2.500 páginas complementarias, más de 11.000 productos involucrados y alrededor de 1.000 obligaciones regulatorias.
“Paraguay tiene varios productos que, a partir de ahora, cuentan con una protección especial: el chorizo sanjuanino, la frutilla de agua y el licor de Yegros, entre otros. Todos son productos paraguayos que podrán beneficiarse del acuerdo. Además, incluye reglas sobre compras públicas, competencia, medioambiente, pymes, subsidios, transparencia y empresas del Estado. Como ven, va mucho más allá de lo meramente comercial”, detalló Rojas.
En materia comercial, más del 50% de los productos exportados desde el Mercosur hacia la Unión Europea ya cuentan con arancel cero, porcentaje que aumentará progresivamente hasta alcanzar una liberalización cercana al 93% en un plazo máximo de diez años.
Paraguay obtuvo además beneficios específicos para productos considerados estratégicos para su economía. Entre ellos figuran cuotas exclusivas para exportaciones de azúcar, biodiésel y carne porcina, además de ventajas para sectores como el arroz, el ajo, la carne aviar y las manufacturas bajo el régimen de maquila.
Rojas recordó que recientemente la cuota europea para miel del Mercosur fue completada en apenas cuatro días por exportadores de Argentina y Brasil.
“Las cuotas ya están abiertas. El primero que llega es el primero que aprovecha. No alcanza con tener intención de exportar; hay que contar con certificaciones, documentación, coordinación con importadores y preparación logística”, explicó.
Otro de los efectos esperados es un aumento significativo de las inversiones europeas en la región. Según datos citados por el negociador, los países que firman acuerdos comerciales con la Unión Europea suelen multiplicar hasta seis veces los flujos de inversión recibidos.
“La UE aumenta en promedio hasta seis veces las inversiones en los socios comerciales con los que cuenta con un acuerdo de libre comercio. Tiene invertidos alrededor de US$ 2.500 millones en Paraguay. Esa inversión, en los próximos años, podría superar los US$ 10.000 millones. Y, de hecho, ya lo estamos viendo”, afirmó.
“La Unión Europea representa aproximadamente un tercio de toda la inversión extranjera global. El acuerdo brinda seguridad jurídica, previsibilidad y estándares regulatorios que favorecen la llegada de capitales”, indicó.
Sectores como la agroindustria, las energías renovables, la forestación, la manufactura liviana y los servicios aparecen entre los principales candidatos para captar nuevas inversiones.
No obstante, Rojas enfatizó que aprovechar plenamente el acuerdo requerirá mucho más que acceder a preferencias arancelarias. La Unión Europea mantiene algunos de los estándares regulatorios más exigentes del mundo en materia sanitaria, fitosanitaria, ambiental, laboral y de trazabilidad.
“Las reglas son flexibles para comerciar, pero estrictas para cumplir. Si no entendemos el componente regulatorio, el acuerdo no servirá de nada”, advirtió.