Kira tenía apenas dos años cuando sufrió el accidente. Vivía en un condominio y solía moverse con libertad, hasta que un día regresó con una lesión grave. “Nos dijeron que no parecía un accidente común, como si alguien le hubiera jalado la cola”, recuerda Jocelyn. Desde entonces, la decisión fue no volver a dejarlo salir por precaución.
Pero apareció un nuevo problema. “Es muy difícil mantener a un gato encerrado. Necesita moverse, trepar y explorar”, explica. Y ahí empezó todo.
Lo que comenzó como una solución casera derivó en algo más grande. Jocelyn y su entorno empezaron a diseñar estanterías y circuitos de madera dentro de la casa, buscando que Kira pudiera mantenerse activo sin estar en peligro.
“Probamos diferentes opciones y vimos que era una necesidad que tenían muchos dueños de gatos, sobre todo en departamentos”, cuenta. Así nació Cat Park, un emprendimiento que hoy ofrece espacios diseñados específicamente para mejorar la calidad de vida de los gatos sin sacrificar la estética del hogar.
Tres líneas de productos pensadas para el bienestar felino
Cat Park se especializa en crear entornos funcionales, seguros y visualmente integrados a la casa. Su propuesta se divide en tres líneas principales: Circuitos internos de madera, estructuras modulares que incluyen estantes, casitas y rascadores, diseñados para que los gatos trepen, descansen y se mantengan activos; Catios (patios para gatos), espacios exteriores cerrados, hechos de hierro, que permiten al animal disfrutar del aire libre sin riesgos. Pueden conectarse directamente con el interior de la vivienda; módulos resistentes a la intemperie, pensados para exteriores, soportan lluvia y sol, ampliando las opciones de uso.
Cada proyecto es personalizado. “Nos adaptamos al espacio y a lo que el cliente necesita. Incluso ofrecemos visitas para tomar medidas y mostrar cómo quedaría el circuito antes de instalarlo”, detalla.
Más que un lujo: salud física y mental
Aunque a simple vista puede parecer un producto estético, la propuesta tiene un fuerte componente de bienestar animal. Los gatos necesitan altura, movimiento y estímulos constantes. La falta de estos elementos puede derivar en estrés, sedentarismo o problemas de comportamiento.
“Buscamos ofrecer un ambiente mejor para los gatos, porque tienen muchas necesidades, incluso siendo domésticos”, explica Jocelyn.
Además, hay un factor emocional clave: la seguridad. Muchos dueños comparten el mismo miedo que dio origen a Cat Park: que sus mascotas sufran accidentes al salir.
Cuánto cuesta adaptar la casa para un gato
Los precios varían según el diseño, la cantidad de módulos y el espacio disponible. Sin embargo, el ticket de entrada es relativamente accesible para un proyecto inicial.
Con G. 1.300.000 ya se puede armar un circuito interesante para uno o dos gatos, que generalmente se coloca en una pared.
A partir de ahí, el costo crece según el nivel de personalización. Cada módulo (estante, casa o rascador) se suma al diseño final, que ellos denominan “circuito”.
Un negocio 100% digital (por ahora)
Cat Park opera principalmente a través de redes sociales, especialmente en Instagram, donde reciben consultas, muestran sus trabajos y concretan ventas.
No cuentan aún con un local físico. Las instalaciones se realizan en Asunción y Gran Asunción, mientras que para el interior del país ofrecen envíos de módulos, que el cliente puede instalar por su cuenta.
“También hemos ido a realizar proyectos específicos fuera de la capital, dependiendo del caso”, agrega.
De una necesidad personal a una oportunidad de mercado
Con poco más de dos años en el mercado, Cat Park sigue en etapa de crecimiento, explorando nuevas formas de expandir su propuesta.
Lo que empezó como una solución para Kira hoy conecta con hogares más adaptados a las mascotas, dueños más conscientes y una búsqueda creciente de bienestar animal.
Al final, como demuestra esta historia, a veces un problema inesperado no solo cambia la vida de una mascota también puede abrir la puerta a un negocio con propósito.