Giovanni Riquelme creó Digiori, una marca nacional de relojes personalizados que busca representar al país en Suiza

(Por NL) Todo comenzó como una curiosidad mientras ordenaba el depósito de su casa y, gracias a eso, hoy es un emprendimiento que apunta a poner el nombre de Paraguay en uno de los escenarios más prestigiosos de la relojería mundial. Giovanni Riquelme, de 24 años, fundador de Digiori, pasó de aprender de manera autodidacta a diseñar relojes totalmente personalizados y ahora prepara una edición inspirada en Paraguay, con la que buscará representar al país en una competencia internacional que se realizará en Suiza el próximo año.

La historia de Digiori inició casi por accidente. Mientras limpiaba el depósito familiar, Giovanni encontró varios relojes antiguos que pertenecían a su padre. Aunque hasta ese momento no tenía conocimientos sobre relojería, la curiosidad pudo más. Empezó investigando qué herramientas necesitaba para repararlos y pasó horas viendo tutoriales para entender cómo funcionaban esos mecanismos.

En paralelo, buscaba un negocio propio, pues había probado con la venta de juguetes, semijoyas y otros productos importados, hasta que decidió incorporar relojes a su catálogo. Muy pronto, los clientes comenzaron a pedirle ajustar las mallas para adaptarlas a sus muñecas.

Ese fue el primer paso para montar un pequeño taller improvisado dentro de su habitación.

“Cada herramienta que compraba tenía un propósito. Primero era para achicar las mallas, después para reparar aquellos relojes antiguos que encontré y, finalmente, para aprender a montar mis propias piezas”, recordó.

Con prueba y error fue desmontando mecanismos, estudiando cada componente y aprendiendo cómo ensamblarlos nuevamente. Durante ese proceso conoció al relojero Daniel Riveros, quien se convirtió en su mentor y lo ayudó a perfeccionar los conocimientos técnicos que había adquirido de forma autodidacta.

Un concepto poco común en la región

Mientras investigaba sobre relojería, descubrió que en algunos talleres especializados de Europa existía la posibilidad de fabricar relojes completamente personalizados para cada cliente. La idea llamó inmediatamente su atención.

Así nació la propuesta diferencial de Digiori: permitir que cada persona diseñe prácticamente desde cero el reloj que quiere usar.

El proceso comienza con un catálogo digital donde el cliente puede elegir entre diferentes cajas, esferas, agujas, biseles, correas y materiales. Además, tiene la posibilidad de seleccionar colores, tamaños e incluso incorporar su nombre, iniciales, una frase especial o el logotipo de su empresa en distintas partes del reloj.

“Muchas veces los clientes ni siquiera saben exactamente qué quieren. Nos envían una referencia, un dibujo o una idea y nosotros la convertimos en un diseño para fabricar una pieza única”, explicó.

La mayor parte de los modelos que desarrolla utilizan movimientos automáticos, es decir, mecanismos que funcionan con el movimiento natural de la muñeca y no requieren baterías, aunque también realiza algunos proyectos con movimientos de cuarzo cuando el cliente lo solicita.

El servicio parte desde G. 3.200.000, monto que ya incluye diversas opciones de personalización y permite que cada reloj sea prácticamente exclusivo.

De Ciudad del Este al exterior

Aunque el taller opera desde Ciudad del Este y la atención se realiza mediante citas previamente agendadas, Digiori ya realiza envíos a todo el país y comenzó a recibir pedidos desde el extranjero.

Argentina y España figuran entre los primeros destinos internacionales de la marca, mientras que también prepara entregas hacia Estados Unidos, en medio de un creciente interés por este tipo de relojes personalizados.

Su principal público está conformado por empresarios, profesionales y médicos, aunque también desarrolla piezas para regalos corporativos y proyectos personales.

Un reloj inspirado en Paraguay

El siguiente gran paso de la marca será el lanzamiento de una edición limitada que rinde homenaje al país.

Se trata de un reloj cuya esfera incorpora elementos inspirados en la bandera paraguaya y que tendrá una producción limitada de apenas 50 unidades. El lanzamiento oficial está previsto para el 15 de noviembre, aunque las reservas ya se encuentran abiertas.

Más allá del valor simbólico de la colección, Giovanni tiene un objetivo aún más ambicioso: utilizar esa pieza para representar a Paraguay en una competencia internacional de relojería que se desarrollará en Suiza el próximo año.

“Sería un orgullo enorme poder llevar un reloj inspirado en nuestro país a una competencia de ese nivel. Queremos demostrar que desde Paraguay también podemos crear piezas de calidad y competir internacionalmente”, afirmó.

Para el joven emprendedor, la meta trasciende la fabricación de relojes. Quiere demostrar que una idea que nació desde su casa, con herramientas compradas poco a poco y muchas horas de aprendizaje, puede terminar llevando el sello paraguayo a una de las cunas mundiales de la alta relojería.

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