Eficiencia o exigencia: por qué las empresas paraguayas empiezan a apostar por el financiamiento verde

(Por MV) Paraguay atraviesa un proceso de desarrollo e inserción en mercados cada vez más exigentes, acompañado de nuevos requerimientos y estándares internacionales. Esta mayor integración impulsa a las industrias paraguayas a sofisticar y adaptar sus operaciones a parámetros vinculados a sostenibilidad, eficiencia y competitividad. En ese contexto, la línea de financiamiento verde de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) apunta a promover proyectos orientados a mejorar las prácticas productivas y fomentar la eficiencia energética. Dominica Zavala, miembro del directorio de la banca de segundo piso, analizó la demanda y el avance de este tipo de financiamiento en el país, que al primer trimestre ya sumó US$ 24 millones en créditos aprobados.

Paraguay atraviesa un proceso de transformación económica marcado por una mayor inserción en mercados internacionales cada vez más exigentes. En ese escenario, ya no alcanza únicamente con producir más: los compradores internacionales también empiezan a exigir trazabilidad, eficiencia energética, menores emisiones y estándares ambientales vinculados a sostenibilidad y huella de carbono.

Esa nueva dinámica está empujando a las industrias paraguayas a sofisticar sus procesos productivos y adaptar sus operaciones a parámetros internacionales que hoy forman parte de la competitividad global.

En ese contexto, las líneas de financiamiento verde ganan protagonismo como una herramienta para acompañar esa transición. Según explicó Dominica Zavala, miembro del directorio de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), la demanda de este tipo de créditos también responde a una búsqueda de mayor eficiencia dentro del propio sector productivo.

“Lo importante de una línea verde es que, a la larga, es una inversión en eficiencia, porque te obliga a ser más eficiente en el consumo de tus recursos. Estás tratando de producir más con menos”, señaló.

Según datos de la AFD al cierre del primer trimestre, las líneas verdes ya movilizaron alrededor de US$ 24 millones. Estos financiamientos beneficiaron a más de 190 productores y empresas, generando o manteniendo más de 1.300 empleos.

Una línea en expansión

Aunque hoy las líneas de financiamiento verde empiezan a ganar protagonismo dentro del sector productivo, desde la AFD explicaron que el desarrollo de este mercado tomó varios años de construcción técnica, financiera y empresarial.

La línea verde nació hace aproximadamente ocho años a partir de recursos concesionales del Green Climate Fund (GCF). Sin embargo, en ese momento el mercado paraguayo todavía no contaba con suficiente conocimiento técnico ni financiero para desarrollar proyectos de eficiencia energética a gran escala.

“Los bancos no tenían mucho conocimiento sobre cómo evaluar un proyecto de eficiencia energética y tampoco existían suficientes proyectos elegibles y bancables”, explicó.

A partir de esa limitación, la AFD comenzó un proceso de articulación con gremios, industrias, bancos y organismos internacionales para desarrollar capacidades técnicas alrededor de este tipo de inversiones.

El objetivo era generar un nuevo mercado vinculado a inversiones verdes, donde empresas, proveedores de tecnología y entidades financieras pudieran entender cómo estructurar proyectos orientados a reducir el consumo energético y mejorar la eficiencia productiva.

Con el tiempo, la AFD también amplió el alcance de sus productos. Inicialmente, los recursos del Fondo Verde estaban limitados a pymes industriales, pero posteriormente la entidad desarrolló líneas propias para abarcar empresas de distintos tamaños y sectores, incluyendo comercio, servicios y movilidad eléctrica.

Ese proceso empezó a mostrar resultados principalmente desde el año pasado. Actualmente, ya acumula US$ 24 millones aprobados en líneas verdes y cerca de US$ 18 millones desembolsados. “Veníamos prácticamente de cero y hoy ya vemos un movimiento mucho más importante”, sostuvo.

Uno de los sectores que más dinamizó esta cartera fue el avícola, impulsado principalmente por nuevas inversiones vinculadas al desembarco de JBS y la modernización de granjas asociadas.

“Son equipamientos nuevos que consumen menos energía, utilizan menos recursos y tienen sistemas mucho más automatizados”, explicó, al señalar que muchas inversiones se concentraron en la readaptación tecnológica de granjas en zonas como Campo 9.

Eficiencia energética: una inversión económica y ambiental

Desde la AFD sostienen que uno de los principales cambios que empieza a darse en el sector productivo paraguayo es entender la eficiencia energética no solo como una cuestión ambiental, sino también como una ventaja económica.

“Ser eficiente energéticamente es un beneficio económico para la empresa, porque a la larga uno compensa esos costos”, afirmó Zavala.

En ese contexto, la banca de segundo piso comenzó a financiar inversiones vinculadas a paneles solares, sistemas de climatización eficientes, alumbrado solar, movilidad eléctrica y procesos de autogeneración energética.

Además del sector avícola, la AFD observa consultas provenientes de industrias porcinas, proyectos de economía circular, reciclaje y cooperativas del Chaco interesadas en inversiones para paneles solares y bombas de agua eléctricas.

¿Cuáles son las líneas verdes?

La AFD cuenta con dos líneas principales: la Línea Verde Productiva, orientada a proyectos del sector productivo vinculados a eficiencia energética, manejo eficiente del agua y mejora de pasturas; y la Línea Verde Empresarial, enfocada en eficiencia energética, economía circular, energías renovables y movilidad limpia.

En términos de impacto, la banca de segundo piso estima un ahorro anual superior a 6,3 millones de kWh en consumo energético y una reducción de más de 2,9 millones de toneladas de CO2 al año.

Para acceder a este tipo de financiamiento, las empresas deben presentar sus proyectos de inversión a cualquiera de los bancos que operan con la AFD.

La entidad canaliza recursos a tasas preferenciales y con plazos largos que pueden extenderse entre 10 y 12 años. Dentro de las líneas de inversiones verdes, la AFD ofrece condiciones diferenciadas según el tipo de proyecto financiado. Para electromovilidad particular y maquinarias agrícolas con estándar igual o superior a Tier 3, las tasas parten desde 8,25% en guaraníes y 5,50% en dólares. En el caso de la electromovilidad empresarial y otras inversiones verdes corporativas, las condiciones son aún más competitivas, con tasas desde 6,50% en guaraníes y 5,25% en dólares.

La aprobación combina dos análisis paralelos: la viabilidad económica del proyecto y su impacto ambiental. La AFD verifica técnicamente el ahorro energético y los parámetros ambientales de cada inversión mediante ingenieros especializados.

“Hay una parte que es la viabilidad económica del proyecto y otra que es la viabilidad ambiental”, explicó Zavala.

Actualmente, la movilidad eléctrica representa cerca del 70% de una de las líneas verdes de la entidad, mientras que el sector avícola concentra aproximadamente el 16% de las inversiones verdes productivas aprobadas.

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