“La mayor dificultad que tuve como patrón era creer que mis buenas intenciones eran siempre buenas para todos”

Recientemente fue dado a conocer el libro Sentir en el trabajo, de Christian Eulerich, quien habla sobre los errores y aciertos de un jefe. Basado en la experiencia y poniendo en relieve errores y aciertos, el libro busca interpelar a los lectores sobre temas laborales.

Eulerich estudió en Berlín ingeniería en industria gráfica. Cuando regresó, asumió un rol empresarial, que heredó de su empresa familiar, Zamphiropolos.

A continuación mantuvo siempre actualizados sus conocimientos técnicos y aplicó todo tipo de teorías, modelos y sistemas para la eficiencia y la competitividad de ese rol. Así vivió por 20 años.

El libro fue escrito desde una perspectiva colectiva, escuchando y recolectando experiencias de otros empresarios/as, además de las suyas. Cuenta con un poco más de 350 páginas en las cuales se experimentan diferentes sentimientos, una mezcla de sueños, esperanzas y frustraciones.

A partir de sus hallazgos y entrevistas, ¿a qué conclusiones llegó en relación al grado de participación del empleado junto al empleador?

En una empresa la participación de los colaboradores es directamente proporcional al grado de confianza, de libertad de expresión que sienten las personas cuando conviven y se relacionan para cumplir con sus funciones, tareas, responsabilidades y esas cosas.

Mis hallazgos me llevaron a darme cuenta de cómo yo mismo era quien no escuchaba a las personas cerca de mí. Muchos eventos internos bien intencionados, regalos a los empleados, ayuda económica, capacitación para administrar mejor sus ingresos y tanto más, pero nada hacía que la participación sea real, genuina, verdadera y especialmente con sentido para ellos. Hoy estamos construyendo lentamente un nuevo camino hacia la participación.

¿Qué cultura laboral se impone en Paraguay y qué se puede hacer para mejorar?

Las relaciones laborales hoy están condicionadas exclusivamente al trabajo, la producción y los estándares; en otras palabras, producimos bajo una sistematización total de relaciones (productivas) y aun así parece que no somos los más productivos. Y sucede que las personas –y no solamente en Paraguay– buscan algo más en sus puestos de trabajo y entonces ellas mismas generan otro tipo de relaciones, las que a ellas y ellos les hace bien, les dignifica, les ayuda a resistir su día a día laboral.

Entonces, ¿tenemos más que solo relaciones laborales en las empresas?

Naturalmente sí y nosotros, en Zamphiropolos, tardamos en reconocer que, por ejemplo, eran nuestros propios estándares los que negaban esta condición humana de la relación.

Para mejorar la cultura, necesitamos aceptar otras formas de relacionamiento en las empresas. Aceptar que también sentimos y no solamente razonamos o que las personas, los gerentes, los dueños hacen lo que sienten y no lo que dicen.

Mejorar es escuchar a otros, es respetar sus opiniones, sus creencias y aun así llegar a ser la imprenta más eficiente del mundo.

¿Cuál sería el clima ideal para un trabajador para desarrollar su potencial?

No sé si exista una forma ideal de hacerlo, pues de ser así mi propuesta sería otra más que se impondría y parece que lo impuesto nos tiene medio empantanados con la innovación, la productividad y las esperanzas de algo mejor.

Si me fuerzan a responder diría entonces que las personas podrían desarrollarse cuando sus empleos sean espacios de convivencia reconocidos formalmente. Que la organización descubra que la vida del trabajador también ocurre mientras hace cosas en ese lugar; tiene miedo, tiene esperanzas, tiene vergüenza o siente culpa.

¿Qué errores y aciertos comete el patrón a la hora de contratar y retener?

La mayor dificultad que tuve como patrón era creer que mis buenas intenciones eran siempre buenas para todos mis empleados. Me sobraban buenas intenciones, pero parece que igual hacía mucho daño a la organización, a las personas. Yo no puedo hablar de mis aciertos del pasado, no lo sé. Tal vez que era un gran proveedor de techo y comida, pero eso hoy así no me enorgullece.

La Costanera sumará un nuevo símbolo: un monumento de casi 11 metros a Nuestra Señora de la Asunción

(Por BR) Asunción sumará en los próximos días un nuevo símbolo urbano y religioso. La capital contará con un monumento de gran escala dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, patrona y fundadora espiritual de la ciudad, que será emplazado en el paseo central de la Costanera, detrás del Palacio de Gobierno. La obra demandó más de un año de trabajo, tendrá cerca de 11 metros de altura y será inaugurada, si el cronograma oficial se mantiene, entre el 14 y el 15 de agosto, coincidiendo con las celebraciones por el aniversario de la capital.

Proyección económica: dólar cerraría 2026 en G. 6.300, con inflación de 3,5% y crecimiento de 4,2%

Los agentes económicos redujeron nuevamente sus expectativas para el tipo de cambio, mientras mantuvieron sin cambios las proyecciones de inflación, crecimiento económico y tasa de política monetaria. Para el cierre de 2026, estiman que el dólar se ubicará en G. 6.300 y que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá un 4,2%, según la Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE) correspondiente a julio de 2026, elaborada por el Banco Central del Paraguay (BCP). 

Le dijeron que nadie imprimiría de madrugada: la idea que convirtió a Printos en la imprenta 24 horas que emplea a 45 personas

(Por NL) Todo comenzó hace unos 15 años con una computadora que tenía en su casa, una impresora de escritorio y un pequeño local de apenas dos por tres metros. A partir de esos recursos, nació lo que finalmente se convertiría en una de las imprentas más reconocidas de Asunción. Sin embargo, el crecimiento de Printos no se explica solo por la inversión en equipos o la ampliación de servicios, que al inicio eran muy limitados, sino también por una decisión que tomó posteriormente su fundador, Luis Enrique Rene Melzer Resquin: mantener el negocio abierto las 24 horas cuando prácticamente nadie creía que pudiera funcionar.