La propuesta surgió como una manera de llevar al público de Rogelio a una experiencia diferente, tomando como punto de partida uno de los formatos de fiesta que más conecta con su audiencia: los casamientos.
Camila Jourdan, brand manager de Rogelio Bar, explicó que “el público principal del local está compuesto por personas de 35 años en adelante, un segmento que responde especialmente bien a la música retro, house de los 90 y de los 2000. Siempre tratamos de tener sí o sí, al mes, temáticas de música retro, house de los 90; ese es nuestro fuerte”.
A partir de ese conocimiento del público nació la idea de preguntarse: ¿por qué esperar a tener un casamiento para arreglarse, bailar y disfrutar de una fiesta de boda? Así surgió la idea de una “Boda Fake”, una noche temática que busca recrear algunos de los momentos más reconocibles de un casamiento, pero sin necesidad de que exista una pareja de novios.
La propuesta incluye ramitos por mesa, juegos con el ramo, cotillón, velos para quienes quieran sumarse al personaje, una “pizarra de solteros” inspirada en las tradicionales pizarras que aparecen en algunos casamientos y hasta un vals remix. La intención es sumar pequeñas intervenciones que permitan que el público sienta que está dentro de una boda.
“Pensamos hacer algo clásico, una noche con temas de casamiento, pero darle algo que nos diferencie. El día que subimos la publicación, sin pautar, se hizo viral y ahí dijimos: tenemos que ofrecer algo más”, relató Jourdan.
La respuesta se reflejó directamente en las reservas. Para el sábado ya no quedaban lugares disponibles, mientras que para el viernes quedaban aproximadamente 30 espacios.
Jourdan adelantó que estarán premiando con rondas de tragos u otros beneficios a la mesa más divertida, la mejor tirada de ramo, la pareja más cool o a quienes lleguen especialmente lookeados. “Nosotros le ponemos el cotillón, pero ellos son los que se ingenian para hacer la fiesta”, dijo.
Rogelio lleva aproximadamente dos años realizando noches temáticas, aunque Jourdan reconoce que esta es la primera vez que desarrollan una propuesta tan específica y “contenida” alrededor de un concepto. Hasta ahora, las temáticas retro o las noches de chicas ya habían demostrado capacidad de convocatoria, pero la Boda Fake marcó una diferencia.
El resultado también abrió la puerta a pensar en nuevas experiencias. La idea es no convertir la Boda Fake en una actividad permanente, sino mantenerla como una propuesta especial que podría regresar cada dos meses, aproximadamente.
Según Camila, “el consumidor ya no busca solamente un lugar donde salir, busca una experiencia alrededor de la cual pueda participar, vestirse, jugar y generar recuerdos y contenido”. Por eso, la playlist también está pensada para mantener al público bailando y evitar que la pista pierda ritmo.