Según el chef y empresario gastronómico Rodolfo Angenscheidt, el jopará representa mucho más que una comida tradicional para los paraguayos. Cada 1 de octubre, este plato reúne a las familias alrededor de una costumbre que combina sabor, tradición y esperanza. Más allá de las historias y creencias relacionadas con el Karai Octubre, el jopará es visto como un símbolo de abundancia y bienestar para el hogar.
Según la leyenda, Karai Octubre es un personaje de la tradición popular paraguaya que recorre los hogares al comenzar el mes para comprobar si existe abundancia de alimentos. La creencia sostiene que las familias que preparan un plato abundante pueden recibir prosperidad y alejar la escasez durante el resto del año.
Para el chef, el plato se relaciona con recuerdos de la infancia. “Me encanta comerlo desde niño, y hoy, 1 de octubre, todas las personas que vienen a mi Restaurante tendrán un plato de cortesía de este manjar como todos los años”, aseguró.
El nombre jopará hace referencia a una “mezcla”, y justamente esa combinación se refleja en sus ingredientes, principalmente el maíz o locro y los porotos o kumanda, a los que pueden sumarse verduras, carne y otros productos disponibles en cada hogar. La preparación también se convierte en protagonista en distintos locales gastronómicos. María Castaña, Bar Leo, El Bolsi y La Paraguayita son algunos de los lugares donde este plato estará presente el 1 de octubre.
Para el chef entrevistado, el jopará representa mucho más que un plato tradicional: es una costumbre que reúne a las familias y genera expectativa cada 1 de octubre, especialmente por su vínculo con la tradición del Karai Octubre y la idea de atraer abundancia y bienestar al hogar.
Según relató, su consumo tiene raíces en la alimentación de los pueblos indígenas y no se limita exclusivamente a esta fecha, ya que las preparaciones a base de porotos y otros ingredientes tradicionales forman parte de la gastronomía paraguaya durante todo el año. Explicó, además, que aprendió sobre la cultura gastronómica guaraní de Carlos Villagra Marsal y que, aunque la receta puede variar según los ingredientes disponibles y las posibilidades económicas de cada familia, su base se mantiene.
El locro y el kumanda son algunos de los ingredientes principales, a los que pueden sumarse lentejas, poroto manteca, carne, pollo, queso, verduras y distintas hierbas. "Las técnicas de cocina mejoraron, pero la esencia, las ganas y la fiesta del sabor son muy similares a mi infancia”, reconoció.
Con el paso del tiempo cambiaron las técnicas de preparación, pero, según señaló, se mantienen “la esencia, las ganas y la fiesta del sabor”. El entrevistado también recordó que disfruta del jopará desde niño y que actualmente mantiene la tradición en su restaurante, donde cada 1 de octubre ofrece un plato de cortesía a sus clientes.
"El jopará y el carrulim son gran parte de nuestra cultura que se debe respetar y mantener, para que en un futuro los niños y jóvenes, con los años, sigan manteniendola, porque nuestra historia, es lo que hoy somos nosotros", concluyó.