Una épica odisea espacial a Saturno entra en su órbita final

La misión Cassini nos ha dado una nueva perspectiva de Saturno y los orígenes de la vida.


Por Anjana Ahuja

Ha comenzado el conteo regresivo. En menos de una semana, la nave espacial Cassini descenderá, por última vez, a través de la brecha entre Saturno y sus anillos. Entonces bordeará Titán, la luna más grande del planeta, y sucumbirá ante la mortífera atracción gravitacional de Saturno.

Justo antes de las 12:00 p.m. GMT del 15 de septiembre, la nave caerá en un patrón espiral a través de la atmósfera del planeta, y su épica travesía de 20 años terminará en fuego y polvo. Cassini ha honrado con creces al hombre de quien recibió su nombre, el astrónomo italo-francés del siglo XVII Jean Dominique Cassini, quien descubrió varias de las lunas de Saturno. Las imágenes y las mediciones transmitidas a la Tierra están ayudando a escribir un nuevo capítulo en nuestra comprensión del sistema solar.

La misión comenzó su vida como un doble acto: la sonda Cassini-Huygens. Lanzada en 1997, llegó a Saturno siete años más tarde. Luego, la sonda Huygens fue liberada para que flotara a la deriva hacia la superficie de Titán, lográndose así el aterrizaje más lejano de una nave espacial.

La misión — una iniciativa conjunta de la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana, ASI — ya ha acumulado una serie de observaciones que rellenan el esquema esbozado por los vuelos de reconocimiento de la Voyager y la Pioneer más de tres décadas antes. Ahora sabemos que Saturno tiene 62 lunas, decenas más de las que se creían; Titán se asemeja, en términos químicos, a una Tierra primitiva y congelada y contiene compuestos orgánicos; y otra luna, Encélado, posee géiseres que expulsan columnas de vapor de agua desde su salado océano bajo la superficie.

También hay importantes epílogos venideros. El descenso mortal arrojará el primer estudio detallado de la composición y estructura de la atmósfera de Saturno, y una medición más precisa de la duración de los días en este planeta.

Aunque Júpiter es el planeta más grande del sistema solar, Saturno, el segundo más grande, es el más hermoso. Este gigante gaseoso, el sexto planeta desde el Sol y compuesto principalmente de hidrógeno y helio, es célebre por sus espectaculares anillos, que son más grandes y más brillantes que los que rodean a Júpiter, Urano y Neptuno.

Este cinturón estratificado, que se extiende por más de 175,000 millas desde Saturno, está compuesto de roca y hielo. Se creía que los anillos tenían miles de millones de años de antigüedad, como el propio sistema solar. Luego, la nave espacial Cassini observó que los anillos eran un hervidero de bombardeo dinámico, lo cual debería haber causado su desintegración hace ya mucho tiempo. El hecho de que aún existen sugirió que su edad debería medirse en millones, no en miles de millones, de años.

Los anillos se componen de fragmentos orbitales de lunas o cometas rotos; las piezas pueden ser tan pequeñas como un grano de arena o tan grandes como una casa. El éxito del Gran Final, como se ha denominado la etapa de despedida del viaje de la sonda Cassini, depende de si logra evitar la colisión con estos escombros espaciales. Aparte de los anillos, el más importante legado de la Cassini-Huygens es la posibilidad de que pudiera existir vida microbiana en las lunas de Saturno. Habrá llamados para que Titán y Encélado se unan a Marte y a la luna Europa de Júpiter, como los principales contendientes por la perspectiva de la vida más allá de nuestro propio planeta.

El espectacular final de Cassini será un momento emotivo para muchos. La profesora Michele Dougherty, una destacada investigadora científica de la misión Cassini, me dijo esta semana que su tristeza estaba teñida de agotamiento, y alivio de que hubiera sobrevivido hasta ahora.

Durante mis días como investigadora, la nave espacial, que aún no se construía, parecía tan espectral como las lunas y los anillos que más tarde exploraría. Su final parece casi irreal. Cuán apropiado es que, incluso en su muerte, pueda iluminar los orígenes de la vida.

©The Financial Times Ltd, 2014. Todos los derechos reservados. Este contenido no debe ser copiado, redistribuido o modificado de manera alguna.

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