Cynthia Chihan: “Incursioné en la ganadería por una promesa que le hice a mi madre, mi estancia lleva su nombre”

(Por LF) En homenaje a las madres, entrevistamos a una mujer emprendedora y destacada, Cynthia Chihan, reconocida empresaria y ganadera, propietaria de la Cabaña “La Kikina”, quien nos habló acerca de sus inicios, sus impresiones y su amor por el campo.

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¿Cómo fue para que incursiones en el sector ganadero?

Yo incursioné en la ganadería por una promesa que le hice a mi madre en su momento, de intentar una aventura ganadera y así comencé hace más o menos 15 años. Mi estancia lleva el nombre “La Kikina” en honor a mi madre, que se llamaba Rosa, pero se le decía “Kikina”. Hoy en día ya son mis hijos los que están al frente del establecimiento, yo empecé y luego ellos poco a poco se fueron haciendo cargo.

¿Considerás que la ganadería es compatible con la maternidad?

La maternidad es compatible con cualquier profesión y también con la ganadería, hay tiempo para todo. Hoy en día la mujer es mamá, trabaja y se desarrolla como profesional y como persona. En la ganadería yo he conocido mujeres muy valiosas que realmente hacen un esfuerzo encomiable para cumplir con sus deberes de madre y, a la vez, dedicarse al campo. Es un estilo de vida diferente, si la mujer se organiza y las actividades se lo permiten lo puede hacer sin problemas. También depende de en qué momento de su vida se encuentren, si los hijos son pequeños a veces resulta mucho más difícil, pero con organización se puede atender la vida del campo también.

¿Qué fue lo más difícil que te tocó enfrentar en el ámbito rural?

La verdad es que no me puedo quejar, recibí mucha ayuda tanto de la Asociación de Criadores de Brangus del Paraguay (ACBP) como de los profesionales con los que me tocó trabajar en el campo, solo tengo palabras de agradecimiento para ellos por la apertura que siempre tuvieron conmigo. Fue difícil, porque siendo mujer una tiene menos experiencia en la vida de campo que un hombre, al menos en mi caso, ya que yo no provengo de una familia de ganaderos. Todos me ayudaron muchísimo, me aconsejaron y me sentí siempre muy protegida por ellos. Ser mujer no significa una imposibilidad en el mundo ganadero, significa que hay que poner un poco más de garra en algunas cosas. Puedo decir que no sentí nunca ningún tipo de barreras para trabajar en el campo, todos los hombres me ayudaron mucho, el personal de estancia, los profesionales y también en la actividad gremial, fui por muchos años miembro de la comisión directiva de la Brangus.

¿Cómo ves el rol de la mujer dentro la pecuaria nacional?

Importantísimo, la mujer tiene mucho que dar en todos los ámbitos y también en la pecuaria, la mujer es muy capaz, tenaz, sensible y dedicada y esos valores siempre pueden aportar al desarrollo de cualquier actividad, su papel es relevante y lo seguirá siendo.

¿Cuál creés que es la razón por la que aún hay un porcentaje bajo de mujeres en ganadería?

Porque sin duda es de mucho sacrificio para cualquier persona, porque tienen que ausentarse por mucho tiempo y en muchos casos dejar la casa, el marido y los hijos. Además, la mujer requiere de cuidados diferentes a los de un varón estando en el campo y cuando la mujer tiene muchos roles que la llevan lejos de casa, lógicamente, cuesta más cumplir con todos.

¿Recomendarías a las mujeres que se animen a incursionar en la ganadería? ¿Qué les dirías?

Yo les diría que la ganadería es una opción fantástica para cualquier mujer, es una calidad de vida diferente, los tiempos corren de manera diferente, las presiones y las tensiones se sienten de manera diferente también. La vida es mucho más rica, más tranquila, tiene sus pesares como cualquier otra profesión pero sentarse a ver un atardecer, ver a los chicos corriendo por el campo, a los animales y el fruto de tu trabajo en verdad es muy reconfortante.

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