Desde lo más oscuro del diseño y la publicidad

(Por Gabriel Jaeggi de Ojo de Pez) Puede que el título de este artículo suene un tanto dramático, pero la intención es enganchar a los lectores para plantear una discusión que siempre se da, aunque son pocos los que se animan a exponerla como un tema importante a la hora de discutir cambios paradigmáticos en cuanto a la labor que realizamos.

Empecé a trabajar como diseñador y en publicidad a muy temprana edad. Si mal no recuerdo mi primer trabajo como diseñador junior lo tuve a los 17 años. Y desde ese entonces hasta ahora fueron muy pocas las ocasiones, en las cuales el trato –desde el afecto– fue la norma. ¿Por qué digo esto? La publicidad ya no se trata solo de vender un producto, el cual casi se volvió secundario y lo que importa es la experiencia que se genera en torno a este y cómo nos afecta y modifica para mejor la vida misma. No importa el qué, sino el cómo. El momento/instante que se genera y que causa un cambio lo suficientemente grande como para modificar la realidad, siendo esta última, el “enemigo”.

Para hacer esto, en publicidad (y como en otros trabajos) nos sumergimos en dicha realidad para desarmarla, consumirla para finalmente desterrarla y remplazarla por ese momento/instante/experiencia que resulta en una resignificación de las vidas del consumidor final. Sí, digo vidas en plural porque no tenemos una sola. Pero eso ya es para otro artículo.

Desde que trabajo en este rubro, si hay algo que tienen en común todos los coworkers con los que me tocó trabajar, fue una sensibilidad y una percepción sobre la belleza que va más allá del común. Casi diría una "humanidad exaltada", pero así también, almas con mucha angustia y dolor, bastantes solitarias y oscurecidas por las a veces viles formas –disfrazadas de exigencias y del "saber trabajar bajo presión"– que tienen que ser administradas para sacar el día a día de la mejor forma posible.

El deseo de ser mejores, de crecer, de evolucionar y no quedarnos estancados en procesos que no nos ayudan a construirnos laboral y personalmente, así como el estrés y la incapacidad que la mayoría de los seres humanos tenemos para administrar la frustración, son los principales factores para perder nuestra propia voz. Nuestras identidades. Sumergiéndonos en esos vacíos existenciales que, en vez de ayudarnos, nos hunden más y más.

Si es que hay algo de lo que estoy convencido es que todos los seres humanos hacemos nuestros trabajos de la mejor forma posible, con las mejores herramientas de las que disponemos, en el momento en que cada uno se presenta. Ni más ni menos. Pero hay veces que parecería ser que eso se nos olvida y nos hundimos en un mar de desesperación y angustia por dar y hacer más de lo que ya estamos haciendo, olvidándonos de lo que dije un poco más arriba, y nuestro afecto por la gente que nos rodea, por el trabajo que hacemos y por nosotros mismos, se ve afectado.

Entonces, ¿se puede hacer algo cuando estas situaciones de angustia se presentan? Y lo que hagamos ¿servirá? Yo creo que sí. En los últimos años fui aprendiendo que la mayor parte del rubro publicitario, a nivel interno, carece de un sistema que permita a la gente hablar y empatizar con las problemáticas comunes. Todo el mundo está como muy ensimismado en sí mismo, en el dolor del día a día. Y el camino se pierde.

Como solución a esto lo que suelo recomendar, y a mí me funciona, es hablar: decir, nombrar. Ponerle nombre a un problema, darle forma y administrarlo. Trabajamos en un medio que aboga por comunicar y decir cosas que nadie más dice, pero muchas veces nosotros mismos no somos capaces de hacerlo ni por nosotros mismos y mucho menos por nuestro entorno. Y las cosas que no se nombran son el cuco bajo la cama que crecen como una noche de tormenta en el corazón y a veces, el problema es muy pequeño como para dejarlo crecer.

¿Cómo hacer para plantear estas cuestiones? Creo que podríamos empezar por un: "Hola hermosa, ¿cómo estás?". El simple hecho de preguntar, de "estar" en los lugares donde el otro muchas veces se siente solo, es un gran paso que ayuda a aligerar una carga muy pesada y pone en el diálogo cosas que nos parecen que muchas veces, solos no vamos a poder solucionar.

Somos equipo, ¿no?

Les dejo estas reflexiones con todo el cariño del que soy capaz, esperando que ayuden de cierta forma, por lo menos, a llevar a otro lugar diálogos internos y así aligerar caminos y lugares, haciéndoles saber, que no están solos.

Tu opinión enriquece este artículo:

NFL 2026: por qué el fútbol americano (el deporte y sus valores) importa más que nunca (y por qué el show de medio tiempo es lo de menos)

(Por Maqueda, Taylor, Ortega y Maurizio) En 2026, cuando el Super Bowl es también un fenómeno de entretenimiento global, conviene defender una idea simple y casi contracultural: lo más relevante del fútbol americano no es lo que pasa en el escenario del entretiempo, sino lo que pasa en el campo… y lo que ese campo ha enseñado durante más de un siglo sobre la cultura competitiva de Estados Unidos. 

Lectura de alto valor estratégico, 4 minutos de lectura, material idea para compartir)

Adrenalina y estrés: un cóctel peligroso (¿aué tipo de personalidad y que tipo de organización fomentan este común flagelo?)

(Por la Dra. Sonia Abadi, una cocreación para la prestigiosa comunidad Beyond en colaboración con Infonegocios Miami) Creemos que la adrenalina es energía, excitación, motivación. En realidad, la adrenalina es la hormona de la lucha y, por lo tanto, una respuesta física ante situaciones que producen miedo. 

(Lectura de alto valor estratégico, 4 minutos de lectura, material idea para compartir)

Super Bowl LIX: Bad Bunny cayó en audiencias en TV y no rompió los récords de Usher y Kendrick Lamar, ni MJ (¿por qué medios dijeron lo contrario?)

(Por Maqueda-Maurizio-Taylor) Los datos finales de Nielsen para el Halftime Show del Super Bowl LIX son una cápsula de verdad en un mar de hipérbole digital. 128.2 millones de espectadores. No es un récord. Es, de hecho, una caída de 5.3 millones respecto al pico de 133.5 millones de 2025. 

(Lectura de alto valor estratégico, 4 minutos de lectura, material ideal para compartir)

Kylie Jenner y SKIMS: por qué esta campaña no es solo moda (una muestra más de la compleja era de las colaboraciones, phigitalidad y ecosistemas de marca)

(Por Vera- Rotmistrovsky y Maurizio) Esta colaboración, aparentemente sencilla, es en realidad un caso de estudio en estrategia de expansión de categorías, uso inteligente de celebridades y –sobre todo– una lección magistral en cómo conectar lo físico y lo digital en la mente del consumidor.

(Lectura de valor, 4 minutos de lectura, material idea para compartir)

El "Billionaire Bunker" no es una moda, es una estrategia geopolítica de élite (el manual no escrito al que se suscribe Zuckerberg)

(Por Taylor desde Silicon Beach, edición Maurizio) Cuando Mark Zuckerberg compra una propiedad en Indian Creek Village —esa isla privada de 41 mansiones apodada "Billionaire Bunker"— no está comprando una casa. Está adquiriendo una opción estratégica en el tablero geopolítico del capital global. Y con él, se completa una trinidad sagrada: Bezos (Amazon), Page (Google), Zuckerberg (Meta). Los tres fundadores del ecosistema digital que define el siglo XXI ahora tienen su búnker en el mismo kilómetro cuadrado de Florida.

(Lectura de valor, 4 minutos de lectura, material idea para compartir)

Casi 1 de cada 4 personas ha mantenido una relación sentimental en el trabajo

El trabajo ocupa una parte central de la vida, de ahí la importancia que adquiere ese espacio compartido con otras personas y las relaciones que se establecen en él. Tanto es así que, según los últimos datos de la encuesta de InfoJobs sobre Relaciones personales en el entorno laboral, 6 de cada 10 españoles (63%) perciben su relación con los compañeros como muy positiva, contabilizando una valoración media de 6,9 sobre 10. Las relaciones profesionales no solo favorecen la colaboración y el buen clima, sino que también propician lazos personales y sentimentales, difuminando cada vez más la frontera entre lo laboral y lo privado.

Del campo a la góndola: el tomate duplica su precio, ¿en qué tramo de la cadena se encarece?

(Por SR) El precio del tomate volvió a ubicarse en el centro de la discusión pública tras alcanzar valores de entre G. 18.000 y G. 20.000 por kilo en algunos supermercados, generando malestar entre consumidores y cuestionamientos sobre la disponibilidad del producto. Desde el sector supermercadista se argumenta que el encarecimiento responde a una menor producción nacional. Sin embargo, desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) aseguran que la explicación no está en la finca, sino en los eslabones intermedios de la cadena de comercialización.