Itaú y Fundación Bertoni, unidos en la protección del ambiente

En el marco de su estrategia de sustentabilidad, que tiene entre sus ejes la gestión de los riesgos y las oportunidades socio-ambientales, recientemente Itaú firmó un acuerdo con la Fundación Moisés Bertoni. El mismo, busca compensar la emisión de gases y formar a jóvenes con la instalación de biodigestores para la creación de negocios verdes.

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El acuerdo contempla dos acciones, por un lado el apoyo a un proyecto social que se desarrolla en la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú del departamento de Canindeyú, cuyas beneficiarias serán las alumnas del Centro Educativo Mbaracayú, que funciona dentro de la reserva. Por otro lado, la compensación de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), derivados del funcionamiento del banco, mediante una contribución para la conservación de bosques de la Reserva.

El proyecto que cuenta con el apoyo de Itaú incluye la instalación, capacitación y generación de empleo verde con biodigestores, es decir, unos contenedores dentro de los cuales se almacenan materiales orgánicos para su descomposición. Este dispositivo permite la generación de fertilizantes agroecológicos, así como de gas natural que puede ser utilizado como combustible, en reemplazo de la leña para cocinar.

“En la búsqueda de la eficiencia de su funcionamiento interno, Itaú lleva un registro del consumo de recursos desde el año 2011, lo que permite a la vez conocer los niveles de emisiones de gases del efecto invernadero derivados de su funcionamiento y la realización de acciones para minimizarlo” explicó Patricia Torrents, Gerente de Calidad y Sustentabilidad de la entidad.

Una vez instalados los instrumentos, se realizará la etapa de capacitación para que las alumnas aprendan a instalar el sistema y puedan generar una microempresa para realizar este tipo de trabajos en la zona.

En definitiva, el propósito es la reducción o eliminación total de compra de gas y/o uso de leña, el aumento de producción de cualquier tipo de plantación, ya sea hortícola, frutícola, pasturas, u otros y la venta del abono.

Junto a la generación de esta fuente de ingresos se espera mejorar igualmente la calidad de vida de las personas, ya que al evitarse el uso de leña se reduce el riesgo de contraer afecciones respiratorias y oculares.

El programa se desarrollará durante todo el año y podrán formar parte de él, todas las alumnas interesadas quienes pasarán por un proceso de selección. Los beneficios obtenidos redundarán en favor del Centro Educativo que alberga desde 2009 a jóvenes rurales e indígenas de la zona y que cuenta con un Bachillerato Técnico en Ciencias Ambientales.

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