Viernes 28 , Julio de 2017

“La inteligencia también está en llegar a una relación win to win donde todos, empresa y colaboradores, ganemos juntos”

Martín Chávez, director de Recursos Humanos de Kimberly-Clark Región Austral apuesta por el Modelo SMART para alinear intereses entre la empresa y sus trabajadores.

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Cada vez son más las empresas en el mundo que comprenden la necesidad de proporcionar bienestar a sus trabajadores, así como la posibilidad de autosuperarse dentro del entorno laboral.

Kimberly-Clark es una de ellas. Hace un tiempo publicábamos una nota sobre el programa Kuenta-Conmigo, gracias al cual, la compañía ofrece apoyo multidisciplinario a sus funcionarios y también a las familias de los mismos.

En esta ocasión conversamos con Martín Chávez, director de Recursos Humanos de Kimberly-Clark Región Austral sobre lo importante que es alinear objetivos entre ambas partes, es decir, entre trabajadores y empresa.

Ya desde principio de año Chávez se propuso responder a las preguntas qué necesita la compañía de cada uno de sus colaboradores y qué metas quiere superar el individuo para seguir creciendo en su labor.

Para ello se comprometió (desde la compañía) a brindar herramientas para “ayudar a nuestros colaboradores a desarrollar metas claras, alcanzables y medibles, que marquen la ruta del camino. Además de precisar bien los objetivos de desempeño personal y su bajada a la realidad, es el momento de adecuar lo que cada uno desea como trabajador a lo que la empresa necesita. En pocas palabras: alinear expectativas”.

Martín Chávez cree que “el procedimiento de planificación requiere de trabajo en grupo, donde cada miembro comprenda exactamente cuáles son sus tareas, y supone crear un largo proceso de optimización de todos los esfuerzos. El modelo SMART facilita esta labor permitiendo la disposición de metas a partir de parámetros como: ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y tener un tiempo definido, favoreciendo la visualización a futuro del mismo en el negocio”.

Y continúa “los objetivos de desarrollo, a diferencia de los de desempeño, requieren de tiempo y reflexión: se pone en juego la posibilidad de desarrollar habilidades para seguir creciendo en otras posiciones futuras. Lo interesante de este acercamiento es alinear objetivos profesionales y personales, integrándolos, para que también esta etapa de generar objetivos pueda ser una fuente de motivación personal.

Sin duda el gran beneficio de trabajar en los objetivos de desempeño es la contribución positiva a generar una mayor la motivación interna y, consecuentemente, a aumentar el compromiso con la empresa y tener equipos altamente comprometidos”.

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