Mandioca: 70% de lo producido queda en las fincas, lo restante se comercializa en el mercado interno (180.000 hectáreas de cultivo)

Cuando hablamos de la mandioca, hacemos mención a uno de los alimentos más característicos de nuestra cultura. Por eso, en esta nota exponemos las cifras que maneja este rubro en la agricultura familiar y en la generación de valor agregado, por medio de la industrialización.

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La mandioca –en otros países conocida como yuca– es un producto infaltable en los encuentros o las comidas diarias de los hogares paraguayos. Según estadísticas de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), el consumo per cápita diario en zonas rurales es de 1.150 gramos y en zonas urbanas desciende a 350 gramos.  

Actualmente existen unas 180.000 hectáreas de mandioca, situadas principalmente en los departamentos de San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Itapúa, Alto Paraná y Caazapá, señaló Moisés Vega, ingeniero agrónomo y técnico especialista agrícola del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El rendimiento promedio es de 16.000 a 17.000 kilos por hectárea - año, aunque esto varía de acuerdo a la condición del suelo y a los procedimientos utilizados para la cosecha (convencionales o mecanizados), refirió.

Vega añadió que si los productores invierten en la inserción de insumos específicos o equipos tecnológicos para la mecanización, el rendimiento podría duplicarse. “Incluso se puede llegar a obtener 30.000 a 40.000 kilos, si se aplican algunas de estas medidas. La mandioca responde excelentemente a todo lo referente a la innovación”, aseguró.

Recalcó que es complejo determinar una cifra exacta sobre la producción de 2019, pero teniendo en cuenta los valores mencionados y el histórico de los últimos periodos, se estaría teniendo entre 2.800.000 a 3.060.000 de toneladas.

“Estadísticamente, el 70% de lo producido en las fincas permanece allí para su consumo o para el consumo de los animales. Se la consume fresca o en alimentos balanceados. Mientras que el 30% sirve para abastecer el mercado interno, así como el mercado de exportación, a través de las industrias que procesan la materia prima”, detalló.

Valor en el mercado

Reconoció que “el incremento de superficie se encuentra directamente relacionado a la cotización de la mandioca. Cuando los precios están elevados, vemos el crecimiento en la superficie de cultivo. Hasta el año pasado se tuvo un buen precio, y ahora existe un descenso de precios a nivel local y regional”.

El año pasado, los productores recibían un promedio de G. 500 o G. 600 por kilo, y actualmente se está pagando un promedio de G. 300 por kilo, complementó. “Este es un factor cíclico, el comportamiento de la fluctuación de los precios. Estamos acostumbrados a que esto suceda cada cuatro o cinco años”, añadió.

Ciclo

Los ciclos de cultivo de la mandioca pueden durar de nueve a 12 meses en su primera etapa, y de 18 a 24 meses en su segunda etapa, afirmó.

“A diferencia de los granos, este producto no necesita comercializarse inmediatamente cuando se encuentra listo, puesto que se halla por debajo de la superficie y puede esperar a ser extraído”, indicó.

A criterio de Vera, en el futuro se debería apostar por la implementación de sistema tecnológicos de producción, que ayuden a que los rendimientos incrementen a 40.000 o 50.000 kilos en promedio. “Esto, para entregar mayores cantidades a las industrias procesadoras y a los proveedores locales que comercializan mandioca”.

Industrialización

Sobre este tema, conversamos con Hans Theodor Regier, director de la Compañía de Desarrollo y de Industrialización de Productos Primarios SA (Codipsa).

“Nos iniciamos como una pequeña industria de almidón de mandioca y hemos crecido con los años. Actualmente contamos con cuatro plantas industriales propias. Dando trabajo a colaboradores de los departamentos de Caaguazú y San Pedro. Además, nos convertimos en una empresa referente de la industria del almidón (fécula) en Paraguay y el mundo”, reveló.

Producen almidón nativo de mandioca, almidón agrio (polvilho azedo), almidón catiónico de mandioca y de maíz. “También comercializamos otros productos, como almidón nativo de mandioca origen tailandés, almidón de papa origen europeo y almidón de maíz”, agregó.

La cantidad de mandioca procesada varía cada año, el mundo de los almidones es muy cambiante e intervienen muchos factores, reconoció. “Por decir algún número, nuestro promedio de mandioca procesada en todas nuestras plantas es de 90.800 toneladas, considerando los últimos 5 años”.

Por el momento no tienen planes de aumentar la capacidad de producción, según Regier, pero en lo que sí están invirtiendo es en su Unidad de Procesamiento de Almidón Modificado (UPAM). “De donde podemos obtener otras modificaciones del almidón y darle más valor agregado al producto, para así ingresar a más segmentos en los mercados en los que actualmente ya estamos presentes”, manifestó.

“Los mercados varían mucho, pero podemos decir que exportamos un 70% de nuestra producción anual y la diferencia es vendida en el mercado local para las chiperías, las embutidoras, las briqueteras, u otros comercios afines”, sostuvo.

Sobre la demanda, resaltó que los volúmenes de producción deben incrementar indefectiblemente, así como desarrollar variedades de mandiocas en grado industrial, que aumenten la cantidad de materia seca en raíz.

Por otra parte, recomendó algunos factores para optimizar el desarrollo del sector como por ejemplo: Fidelización de productores por medio de acceso a crédito; mecanización de cultivos; caminos y vías de acceso desde las chacras a las plantas; más inversión en desarrollo de variedades de mandioca que incrementen su rendimiento por raíz.

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