Nuestra visión del futuro como el más poderoso motivador

(Por Gabriel Narvaja) La evidencia empírica nos ha mostrado que uno de los aspectos que mejor distingue el comportamiento humano no es ni su historia, ni su bagaje genético, ni su situación presente, ni sus actuales motivaciones y emociones, sino su prospección, es decir la capacidad de contemplar el futuro.

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Las investigaciones científicas desarrolladas por un grupo multidisciplinario principalmente de las Universidades de Harvard y Penn, nos han mostrado en los últimos años que la prospección es una capacidad cognitiva que nos permite representar y evaluar mentalmente posibles escenarios futuros, proyectar, visualizar, pensar el futuro y anticipar lo que viene, simular escenarios y estimar probabilidades, lo cual ayuda a formar el sistema cognitivo, afectivo, motivacional, perceptual y de comportamiento.

La prospección positiva se basa en tres premisas acerca de la naturaleza humana:

a)      Las personas tienen potencial para el funcionamiento óptimo y tienden a él.

b)      En las personas existe un predominio de lo positivo por sobre lo negativo.

c)      Las personas son movilizadas mucho más por el futuro que por el presente y el pasado.

“Trata a un ser humano como es y seguirá siendo lo que es, pero trátalo como puede llegar a ser y se convertirá en lo que está llamado a ser”. Goethe

Nuestra mirada futura condiciona necesariamente nuestras posibilidades de realización y nuestra manera de estar en el mundo, nuestras emociones y determina el sistema de creencias sobre uno, el resto de las personas, la sociedad y el mundo.

Entonces el primer paso de cualquier organización orientada hacia el alto desempeño es construir un sueño (una idea futura que emociona) y un propósito que genere una visión positiva e inspirada del futuro.

El cerebro necesita emocionarse para aprender y automovilizarse, para después emocionar y movilizar a los demás.

Lo interesante y paradojal es que las organizaciones que se enfocan y orientan a propósitos superiores más que a los beneficios económicos, las ganancias tienden a ser más abundantes.

Existen cuatro categorías fundamentales que llenan de sentido y significado un propósito.

Las que están relacionados con el bien, a través del servicio a los demás y el impacto que se logrará para mejorar la calidad de vida; buscan la verdad, descubriendo y expandiendo el conocimiento humano; se expresan a través de la belleza, lo cual genera la excelencia inspiradora; y emplean el coraje, que con voluntad permite transformar y dejar huella en el mundo.

A nivel organizacional el alto desempeño estará muy influenciado por la contemplación de futuro lo cual lleva a las siguientes preguntas:

¿Para qué y porqué existe la organización? ¿Por qué es necesario que exista? ¿Qué virtudes y valores le dan vida? ¿Qué contribución quiere hacer? ¿Por qué el mundo es mejor con su existencia y presencia?

La contemplación y la visión inspirada y positiva de futuro destaca la importancia de realizar frecuentemente planes que se puedan alinear con el logro y la obtención de los objetivos y las metas propuestas.

Los estudios ya muestran que hacer planes reporta menores niveles de estrés y mayores niveles de felicidad, y que la baja performance se distingue por la tendencia a imaginar menos escenarios positivos y sobreestimar los riesgos futuros.

En el libro de Hans Rosling “Factfulness: Ten reasons we're wrong about the world and why things are better than you think” se ve una encuesta que se realizó en distintos países del mundo que muestra que más del 50% de la población de estos países piensa que el mundo está empeorando pese a que ya existen estudios por ejemplo plasmados en dos libros de Steven Pinker “The better angels of our nature” y “Enlightenment now” donde vemos claramente la reducción de la violencia en los últimos siglos como así también la mejora en aspectos como salud, desigualdad, democracia, igualdad de derechos entre otros.

Bill Gates quien es un declarado fan de Steven Pinker por los aportes que está realizando en esta materia, fue invitado por la revista Time para realizar la edición de Enero de 2018, siendo el primer editor invitado en la historia de la revista, cuyo título de portada fue “Los Optimistas”.

Luego de la publicación explicó por qué decidió participar en la edición, por qué eligió ese título, y destacó lo siguiente:

•      Las malas noticias llegan de golpe y como un drama.

•      Las buenas noticias son incrementales.

•      Tenemos menos tolerancia frente a las cosas negativas.

•      La violencia ha disminuido dramáticamente y también lo ha hecho nuestra disposición a aceptarla.

•      Como las mejoras no van al ritmo de nuestras expectativas, pareciera que las cosas van peor.

Entonces

•      Cuando uno ve las cosas buenas que están pasando, y contempla ese futuro positivo, se canaliza la energía en desarrollar y contribuir a un mayor progreso al conseguido.

“Son los pesimistas los que ganan todos los titulares, pero son los optimistas los que han estado en lo correcto mucho más seguido”. Matt Ridley

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