De G. 1.000 a G. 15.000 cada 100 km: el verdadero costo de usar moto eléctrica en el país

(Por NL) Cada vez más usuarios en el país empiezan a incorporar la moto eléctrica como una alternativa real para moverse en la ciudad, especialmente en trayectos cortos donde el ahorro en combustible, la practicidad y la simplicidad de uso pesan más que la velocidad o la autonomía.

En ese grupo aparece el caso del doctor Victorio Oxilia, PhD en energía y usuario de moto eléctrica desde 2022, quien combina este medio de transporte con su automóvil para sus desplazamientos diarios en el área metropolitana.

Oxilia utiliza la moto principalmente para recorridos urbanos entre San Lorenzo y Asunción, vinculados a su trabajo, actividades académicas y gestiones cotidianas. Su experiencia permite observar cómo esta tecnología empieza a integrarse en la movilidad real de la ciudad, más allá del discurso tecnológico o ambiental.

“Yo la uso de manera complementaria con mi auto. Para venir a la universidad, hacer diligencias o reuniones en el centro. Son trayectos cortos”, explica.

El usuario destaca además que su elección no estuvo motivada inicialmente por una tendencia, sino por practicidad. La moto eléctrica fue su primera experiencia sobre dos ruedas, lo que le permitió adoptar directamente un sistema automático, sin cambios ni complejidad mecánica.

“Yo nunca tuve moto antes. No sé manejar una moto convencional. La ventaja de la eléctrica es que es automática: solo acelerás”, señala.

Cuánto cuesta realmente moverse en moto eléctrica

Uno de los puntos más discutidos en torno a la movilidad eléctrica es su costo real de uso. En este aspecto, la experiencia del usuario se complementa con estimaciones técnicas del sector energético.
Oxilia estima que su gasto operativo se ubica entre G. 800 y G. 1.000 cada 100 kilómetros, lo que refuerza la percepción de un costo energético extremadamente bajo en comparación con otros medios de transporte.

En paralelo, cálculos técnicos internacionales indican que una moto eléctrica consume en promedio entre 0,1 y 0,2 kWh por kilómetro, lo que en condiciones locales se traduce en un rango aproximado de G. 6.000 a G. 18.000 cada 100 km, dependiendo del modelo, la eficiencia del vehículo y la tarifa eléctrica aplicada.

En cualquier escenario, la diferencia frente a la combustión es significativa.

Oxilia lo resumió desde su experiencia cotidiana: su automóvil puede consumir alrededor de 12 litros cada 100 km en ciudad, lo que hoy equivale a aproximadamente G. 100.000, una brecha que explica por qué la moto eléctrica se vuelve cada vez más atractiva para recorridos urbanos.

Ahorro, simplicidad y bajo mantenimiento

Más allá del costo, Oxilia destacó la facilidad de uso y el bajo mantenimiento como otros factores decisivos.

“No tiene cambio de aceite, no tiene filtro. El mantenimiento es mínimo”, comentó, aunque aclara que aún depende de servicios técnicos del representante para revisiones puntuales.

Actualmente utiliza una moto de la marca Horwin, distribuida en Paraguay por Autologic, mientras que su primera unidad fue una Super Soco comercializada por Quantum.

El desafío no es la moto, sino la ciudad

A pesar de las ventajas, el usuario señaló que el principal problema no está en la tecnología sino en el entorno urbano.

“El mayor riesgo no es la moto eléctrica, sino el estado de las calles. Los baches son un peligro importante”, adviertió.

En ese sentido, la moto eléctrica se posiciona como una solución eficiente en términos energéticos y económicos, pero aún dependiente de infraestructura vial adecuada y condiciones de circulación seguras.

Una tendencia que empieza a crecer

La experiencia de usuarios como Oxilia refleja una tendencia que comienza a ganar espacio en Paraguay: la adopción de la moto eléctrica no solo como una alternativa ecológica, sino como una decisión económica y funcional para la movilidad diaria.

El fenómeno todavía está en una etapa inicial, pero los números de uso y la brecha de costos frente a la combustión explican por qué cada vez más usuarios empiezan a considerarla dentro de su vida cotidiana.

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