Con este resultado, la inflación acumulada en el año asciende a 1,4%, por debajo del 2,6% verificado en el mismo periodo de 2025. Por su parte, la inflación interanual se ubicó en 1,9%, mostrando una leve desaceleración respecto al 2,3% de febrero y alejándose del 4,4% observado en marzo del año pasado.
El informe destaca que la inflación núcleo, que excluye los precios más volátiles como alimentos y energía, se situó en 0,1% mensual, reflejando una presión contenida en los precios subyacentes. La variación interanual de este indicador alcanzó 2,2%, por debajo del 2,6% de febrero y también menor que el 3,6% observado en marzo de 2025.
“Estos resultados muestran que la inflación se mantiene bajo control, incluso en los componentes más persistentes de los precios”, señala el informe del BCP.
Los combustibles subieron por el alza internacional del petróleo, impulsada por tensiones en Medio Oriente. En alimentos, aumentaron frutas, verduras, huevos, quesos y pescado (estos últimos por demanda de Semana Santa), mientras que bajaron carnes, panificados y bebidas. En servicios, se registraron subas en alquileres, salud, comidas fuera del hogar, educación e internet. En contraste, bienes importados como autos y electrodomésticos bajaron por la apreciación del guaraní.
Implicancias para la política monetaria
La estabilidad de la inflación coloca al Banco Central en una posición favorable para mantener su política monetaria sin presiones inmediatas de ajuste. La moderación en los precios ofrece un entorno económico predecible para empresas y consumidores.
Esta desaceleración interanual responde a efectos rezagados de la política monetaria, así como a precios internacionales de alimentos y energía más estables, que impactan directamente en la canasta de consumo paraguaya.
“Con una inflación interanual cercana al 2%, el BCP puede proyectar un escenario de estabilidad que respalde decisiones de inversión y consumo”, dicta el informe.
Perspectivas y riesgos
Aunque los datos de marzo son alentadores, factores externos, como la volatilidad de los mercados internacionales y los precios de commodities, podrían alterar la tendencia inflacionaria en los próximos meses.
El tipo de cambio y la demanda interna seguirán siendo determinantes para que la inflación se mantenga dentro del rango previsto para 2026. Por ahora, el escenario apunta a un año de estabilidad relativa, con señales de que las presiones sobre los precios continúan contenidas.
En resumen, la inflación mensual de 0,8% en marzo y la moderación de la inflación núcleo consolidan un panorama positivo para la economía paraguaya, reforzando la percepción de estabilidad que busca proyectar el Banco Central del Paraguay.