¿Tenés un auto usado? Cuánto cuesta el service y por qué no hacerlo sale más caro

(Por NL) En Paraguay la mayor parte del parque automotor está compuesto por vehículos usados, el mantenimiento preventivo se vuelve esencial para evitar fallas mecánicas costosas. Desde Automecánica Cañete Hermanos, taller ubicado en el barrio Trinidad, Ángel Cañete explicó que la frecuencia del service cambia según el tipo y el estado del motor, y que en muchos casos no respetar esos intervalos termina provocando daños mayores.

El especialista señaló que existen dos motorizaciones predominantes en el mercado local: diésel y naftero. Si bien ambos requieren controles periódicos, la diferencia principal no está tanto en el combustible, sino en el estado del motor. Cuando el vehículo es cero kilómetro, la recomendación de fábrica suele ser más amplia. Sin embargo, esa realidad cambia cuando se trata de unidades con uso, que son las más comunes en Paraguay.

“Cuando el vehículo es nuevo la recomendación es cada 10.000 kilómetros, pero como acá predominan motores ya usados, lo recomendable es hacerlo cada 5.000 kilómetros”, explicó.

Este mantenimiento contempla tareas básicas como el cambio de aceite y la sustitución de filtros de aire y aceite. Aunque se trata de revisiones simples, resultan muy importantes para prolongar la vida útil del motor. Sin embargo, muchos conductores no respetan estos intervalos y postergan el service hasta que aparece una falla.

En su experiencia, la mayoría de los usuarios llega al taller cuando el vehículo ya presenta síntomas como ruidos, consumo excesivo de aceite o pérdida de rendimiento. Esa práctica, además de aumentar el riesgo de averías graves, encarece el costo final de reparación. El mantenimiento preventivo, en cambio, permite anticiparse y reducir gastos.

Otro punto importante es el costo aproximado del service. De acuerdo con el mecánico, el valor varía según el tamaño del motor y el tipo de vehículo. En motorizaciones más grandes, el mantenimiento suele ser más elevado, mientras que en motores pequeños —comunes en autos nafteros— el costo es menor. En promedio, los insumos como aceite y filtros se ubican entre G. 350.000 y G. 450.000, a lo que se suma la mano de obra.

Más allá del precio, el especialista remarcó que el mayor problema sigue siendo la falta de cultura de mantenimiento. Muchos conductores priorizan otros gastos y dejan el vehículo en segundo plano, lo que con el tiempo genera fallas evitables. Esta situación se agrava en unidades con mayor kilometraje, donde el desgaste del motor exige controles más frecuentes.

Además de respetar los intervalos, Cañete recomendó prestar atención a la calidad de los productos utilizados. El uso de aceites y filtros económicos puede acortar el tiempo de protección del motor, mientras que insumos de mejor calidad ofrecen mayor margen de seguridad y durabilidad. Esto resulta especialmente importante en vehículos con uso intensivo o con mayor antigüedad.

“Si se usan productos de baja calidad apenas se llega al kilometraje recomendado, pero con aceites de buena calidad se gana un margen mayor y se protege mejor el motor”, señaló.

El mecánico también sugirió planificar el mantenimiento como parte del presupuesto del vehículo. Anticipar ese gasto permite evitar que el service se postergue cuando surgen otras prioridades. Según indicó, la movilidad se volvió fundamental en el día a día y una falla mecánica puede implicar pérdida de tiempo y mayores costos.

Desde el taller Automecánica Cañete Hermanos, ubicado en el barrio Trinidad, sobre las calles Comandante Caballero y Viuda de las Llanas, el mensaje es reforzar la importancia del mantenimiento preventivo, especialmente en motores con uso. Respetar los intervalos de cambio de aceite, utilizar insumos de calidad y realizar controles periódicos antes de que aparezcan fallas puede marcar la diferencia entre un gasto planificado y una reparación mayor. Para consultas, comunicarse al 0986 574191. 

Miel orgánica de Ñeembucú presume certificación de origen, con precios premium y plan de expansión comercial

(Por SR) La miel orgánica producida en el departamento de Ñeembucú comienza a posicionarse como un producto con valor agregado dentro del mercado nacional, con proyección incluso hacia nichos internacionales. Bajo la marca El Carrizal, el emprendimiento liderado por el apicultor Atilio Benítez avanza en su consolidación comercial, apoyado en certificaciones, alianzas estratégicas y una producción diferenciada basada en criterios orgánicos. “Nuestra miel orgánica ya empieza a ser reconocida tanto a nivel nacional como internacional”, destacó el productor al referirse al crecimiento del proyecto.