Samuel Kay Fudie: “Comencé en el mundo del café hace más de 14 años y, entre métodos y descubrimientos, terminé completamente atrapado”

(Por BR) Samuel Kay Fudie inició en el mundo cafetero hace más de 14 años; hoy consolidó su propia marca personal. Inició en el amplio mundo de la gastronomía, probando, explorando desde cocina vegana hasta eventos sociales de todo tipo. “En un momento dado me consumió por completo el cansancio, el tiempo, los años y ahí decidí inclinarme otra vez un poco más hacia lo que estaba ahí al lado nomás, que era el café. Empecé a estudiar más porque, si bien tenía una base, sabía lo que era, pero no estaba todavía como demasiado en la conversación, y ahí me empezó a despertar otro tipo de curiosidad. Esto es otro tipo de comunicación, más abierta, es ir directo al grano, era la información”, relató.

Para Samuel, el café no es solo una bebida; es una disciplina que combina técnica, emoción y creatividad. Al principio tenía bases generales, pero no estaba inmerso en la conversación especializada. Su aprendizaje fue progresivo y se consolidó como un proceso apasionante: experimentar, probar métodos distintos y comunicar lo que aprendía, todo con un enfoque emocional hacia cada taza y cada experiencia.

A pesar de la idea tentadora de abrir su propia cafetería, Samuel admitió que por ahora no es su prioridad. “Es el sueño de todo barista, pero hoy estoy en otro proceso: observar, aprender, experimentar. Más adelante podría ser, con un buen equipo, pero por ahora prefiero enfocarme en construir conocimiento y experiencias antes de asumir la administración completa de un local”, explicó.

“Creo que cuando vos realmente amás, y lo sentís como tu profesión lo que estás haciendo, se genera un vínculo que es más con el espectador; en este caso, para mí todos son espectadores todo el tiempo; hasta vos te ves como un espectador buscando una información. Me empecé a meter fuertísimo en eso, me atrapó por completo. En un momento dado, me encontré a mi con un montón de métodos de café alrededor y un mundo que me comió por completo”, resaltó Samuel sobre su profesión en el mundo cafetero.

Trabaja asesorando a cafeterías, creando nuevos tragos con café; tal es el caso de Yugen, donde tuvo la oportunidad de trabajar como barista, pero hoy se dedica a ayudar a crear nuevas combinaciones de tragos con café. También se dedica a realizar también charlas y talleres. “Cuando permitís que la gente experimente y se desafíe, se generan resultados increíbles. Eso es lo que me mantiene motivado: ver cómo otros crecen mientras yo sigo explorando”, comentó.

Samuel desarrolló una identidad propia en torno a la bebida, explorando fermentos y cold brew bajo su marca Kay Fudie. Cada preparación es artesanal, cuidadosamente macerada y adaptada según su visión. “El cold brew que hago es para ganadores, se puede tomar como un pre-entreno o para aguantar la noche sin consumir alcohol. Tiene un pico de cafeína impresionante, y cada botella es intensa, productiva y con mucho potencial”, afirmó. Esta búsqueda por la perfección y la intensidad refleja su pasión por el café y su interés en la alimentación fermentada: kombucha, chucrut, entre otros, forman parte de su oferta y filosofía.

Para él, cada bebida es un canal de comunicación con el consumidor y un reflejo de su propia identidad profesional. Incluso la elección de materiales y procesos, desde la maceración hasta la segunda fermentación de bebidas fermentadas, está pensada para ofrecer experiencias únicas y memorables.

Hoy, Samuel mantiene un enfoque constante en la innovación y en la construcción de su marca personal, sin perder de vista la posibilidad futura de expandirse; mientras tanto, sigue perfeccionando recetas, experimentando con fermentos y cold brew, y compartiendo su conocimiento a través de talleres y asesorías. “Es un proceso que crece a su tiempo, pero cada día me permite mejorar y ofrecer algo nuevo. Lo importante es no dejar de explorar, de aprender y de desafiarse a uno mismo”, puntualizó.

Para Samuel, la escena cafetera local pasó por una transformación que, aunque para muchos ocurrió de forma gradual, para él se sintió casi de golpe. “Para mí pasaron 15 años de repente”, reflexionó al describir cómo el rubro evolucionó hasta convertirse en un universo diverso, creativo y en constante movimiento. “Recorro lugares nuevos, proyectos nuevos; el otro día visité el nuevo local de un amigo en un barrio donde no hay nada, frente a una placita; se va a llamar Vecinos y, desde el nombre, es atrapante, es demasiado cálido, ya que hace parte a todo un barrio; la arquitectura, cómo diseñaron todo, cómo se ve la cafetería, forma en cómo se va a pedir el café, es súper lindo”, resaltó.

Para él, hoy cada cafetería que nace trae consigo una personalidad propia, un ambiente particular y una forma distinta de acercarse al público. “Cada una tiene su pitch, su esencia”, dijo.

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