El proyecto nació hace aproximadamente 10 años, cuando un grupo de ganaderos impulsó ante la Asociación Rural del Paraguay (ARP) el reglamento que permitió registrar oficialmente la raza a partir del cruzamiento entre ejemplares puros de pedigrí Angus y Senepol.
“Presentamos las reglas de juego para que pudiera ser certificada como raza pura y la Rural aprobó ese sistema. Hoy esos animales cuentan con pedigrí emitido por la Asociación Rural del Paraguay”, explicó el ingeniero agrónomo Nicolás Angulo, gerente general de Producción de Estancia Amapola, quien también es integrante de la directiva de la Asociación Paraguaya de Criadores de Senepol y uno de los impulsores de la iniciativa.
El objetivo es aprovechar el enorme potencial genético del Angus —considerada una de las razas con mayor información genética disponible a nivel mundial— sin perder la rusticidad y adaptación al calor que caracteriza al Senepol.
“La raza Angus tiene el abanico genético más grande del mundo. Nos permite incorporar características como mayor marmoleo, mejor terneza, mejor desarrollo muscular o mejores parámetros reproductivos. Pero el Angus no puede ser criado en Paraguay por las altas temperaturas. Ahí es donde aparece el Senepol como la base para construir un animal adaptado al trópico”, sostuvo.
Según Angulo, la diferencia respecto a otros cruzamientos utilizados en la región es que Senangus busca mantener un animal completamente taurino.
“Lo que estamos buscando es un toro que pueda salir al campo a trabajar naturalmente en Paraguay. Un toro Angus puro no soporta nuestro clima; puede sufrir degeneración testicular y perder capacidad reproductiva. Nosotros queremos lograr esa adaptación sin dejar de ser un animal 100% taurino”, afirmó.
Además de incorporar atributos genéticos, el programa apunta a explotar uno de los fenómenos más valorados por la producción bovina: la heterosis o vigor híbrido.
“Es un beneficio gratuito para el productor”, resumió Angulo.
Explicó que, cuando se cruzan dos razas distintas, la descendencia suele superar el promedio productivo de ambos padres. “Si una raza desteta en promedio 220 kilos y la otra 200 kilos, el promedio sería 210. Pero gracias a la heterosis ese ternero podría llegar a 250 kilos. Es un valor que se obtiene únicamente por el cruzamiento y representa más productividad sin realizar inversiones adicionales”, ejemplificó.
Actualmente, el programa ingresó en una etapa de crecimiento. Estancia Amapola ya cuenta con alrededor de 150 hembras puras de pedigrí, de las cuales unas 120 ingresan este año al servicio reproductivo, marcando el inicio de una producción de mayor escala.
No obstante, Angulo aclaró que todavía prefieren no difundir indicadores productivos propios hasta completar las evaluaciones.
“Somos muy cuidadosos con los datos. Queremos generar información con nuestra realidad y no repetir datos obtenidos en otros países. Vamos a medir precocidad, crecimiento, fertilidad y todos los indicadores antes de sacar conclusiones”, señaló.
En ese proceso, considera que el Sistema Nacional de Identificación Animal será un aliado importante para respaldar técnicamente los registros.
“Somos fanáticos de los datos. Todo lo que permita mejorar el control de los animales y darle mayor respaldo a la información es una herramienta positiva para la ganadería”, expresó.
Aunque existen experiencias con Senangus en países como Argentina y anteriormente también se desarrolló en Estados Unidos, Angulo explicó que las condiciones climáticas cambiaron el rumbo del proyecto norteamericano.
“En Estados Unidos dejaron de criar estos animales porque necesitan razas adaptadas al frío. Nosotros vivimos exactamente la situación contraria: necesitamos animales taurinos adaptados al calor. Esa diferencia hace que Paraguay tenga una oportunidad muy interesante para desarrollar esta genética”, indicó.
Con esa visión, Senangus volverá a exhibirse en la Expo Paraguay como una apuesta de largo plazo que busca ofrecer al productor un bovino adaptado a las condiciones del país, capaz de combinar calidad de carne, eficiencia reproductiva y mayor productividad. El desafío ahora será convertir esa promesa genética en resultados medibles que respalden su expansión dentro de la ganadería paraguaya.
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