Tiflo Maze es un videojuego inmersivo y háptico creado por el narrador, escritor, periodista y actor paraguayo Carlos Cañete, que busca ofrecer a las personas ciegas una experiencia de juego basada en el sonido y el tacto.
El proyecto nació en 2019 a partir de Recientemente ciego, una obra de teatro acompañada de un cortometraje que tomó como punto de partida la experiencia personal de Cañete. Desde entonces, la propuesta fue evolucionando hasta convertirse en un desarrollo tecnológico que combina accesibilidad, entretenimiento e innovación.
En 2022, el proyecto presentó un prototipo en EXPYLAB (Laboratorio de Experiencias Inmersivas Paraguay), donde fue seleccionado. Desde entonces, el equipo continuó trabajando en una experiencia que busca ir más allá del entretenimiento: cada nivel propone que el jugador se acerque a lo que significa vivir con una discapacidad visual, con sus dificultades y posibilidades.
Cuatro años de desarrollo e inversión
Llevar la idea a un producto funcional representó un proceso de aprendizaje, pruebas y ajustes. Cañete explicó que tuvo que adquirir conocimientos de programación, aunque mencionó que el avance no habría sido posible sin el equipo humano responsable de las distintas áreas del videojuego.
“Muchas dificultades y desafíos en el aspecto tecnológico. Con Tiflo tuve que aprender más de programación. Pero Tiflo no hubiera sido posible sin el equipo humano que lleva cada área del juego”, señaló.
El desarrollo demandó tiempo y recursos. Durante estos cuatro años, el proyecto recibió distintas inversiones para continuar avanzando, mientras el equipo probaba alternativas y corregía aspectos técnicos y de diseño. El objetivo es terminar de ajustar la experiencia y consolidar un producto capaz de atraer nuevas inversiones.
Un paso importante en ese proceso fueron las pruebas de concepto realizadas en agosto, cuando personas ciegas fueron invitadas a jugar. Según Cañete, los participantes completaban las partidas más rápido y asimilaban las indicaciones de manera más dinámica e intuitiva que los jugadores videntes.
Para noviembre, el equipo prevé presentar un segundo prototipo en el Instituto Cultural Paraguayo Alemán, en el marco del festival Purape, los días 26, 27 y 28. La demostración incluirá cuatro de los siete niveles que contempla el juego.
Un modelo de negocio para llegar a nuevos mercados
Tiflo Maze también busca consolidarse como una propuesta comercial. El modelo contempla dos canales de distribución, con un precio previsto de US$ 12, y apunta tanto a usuarios individuales como a empresas e instituciones interesadas en innovación, tecnología e inclusión.
Entre sus aliados, Cañete mencionó a la Universidad Johns Hopkins, cuyo respaldo incluye aportes económicos y el acompañamiento de profesionales. Sin embargo, el proyecto necesita nuevos fondos para completar la experiencia y avanzar hacia su internacionalización.
Una de las posibilidades que analiza el equipo es incorporar un socio internacional, incluso una coproductora europea, que facilite el acceso a fondos de ese continente. Para el creador, la prioridad es terminar de consolidar el producto y demostrar su potencial para captar nuevas inversiones.
Cañete señaló que el mercado de videojuegos de realidad virtual mueve cerca de US$ 200 millones al año y considera que el segmento de experiencias y tecnologías dirigidas a personas con discapacidad ofrece oportunidades crecientes.
La proyección de Tiflo Maze tampoco se limita a los videojuegos. La investigación tecnológica desarrollada podría tener aplicaciones en procesos de aprendizaje y movilidad para personas que pierden la vista. A futuro, el equipo también pretende que el juego pueda descargarse en dispositivos móviles.
“Queremos internacionalizar el proyecto. Con el producto que desarrollamos ahora vamos a tener más impacto. Necesitamos que el producto quede bien para atraer más inversiones”, afirmó.
Innovación más allá de la inclusión
Para Cañete, una de las claves está en cómo se presenta la iniciativa ante el mercado. La intención no es presentar a Tiflo Maze únicamente como un proyecto asistencial, sino como un producto tecnológico con posibilidades de llegar a distintos públicos.
“No vendemos Tiflo Maze como un proyecto asistencial para personas con discapacidad. Vendemos un proyecto con carácter supertecnológico, innovador y con el plus de ser desarrollado por personas ciegas para todo el mundo”, manifestó.
Su mensaje para otras personas que atraviesan cambios o buscan concretar sus objetivos es mantenerse abiertas a nuevas posibilidades, construir redes de apoyo y reclamar el espacio que les corresponde.
“Las cosas pueden cambiar. Hay que estar abiertos al cambio. Hay que estar abiertos a las nuevas posibilidades. Ser estrategas y encontrar la manera no de encajar, sino de exigir ese espacio que también es nuestro”, concluyó.