El Sistema de Pagos del Paraguay (SIPAP) dejó de ser una infraestructura técnica para convertirse en una pieza central de la economía. Con ese telón de fondo, el Banco Central del Paraguay (BCP) lanzó su nueva identidad, una apuesta que va más allá de lo visual y busca consolidar el uso masivo de los pagos digitales en el país.
Durante la presentación, el presidente del BCP, Carlos Carvallo, destacó que el sistema “se ha convertido en una herramienta del día a día, tan importante como los teléfonos celulares”, reflejando un cambio estructural en la forma en que personas y empresas realizan sus transacciones.
La nueva marca introduce el concepto SIP, con el mensaje “Inmediato. Seguro. Nuestro”, alineado con la experiencia de transferencias instantáneas.
El BCP prevé en mayo del 2026 la puesta en producción del QR Hub, una plataforma centralizada del BCP dentro del SPI, diseñada para estandarizar e interconectar los pagos mediante códigos QR en todo el territorio nacional. Esta solución permitirá a los usuarios escanear códigos QR de cualquier entidad financiera o billetera electrónica, garantizando transacciones más seguras, instantáneas e interoperables desde sus celulares. El QR Hub entrará en producción en el mes de mayo, habilitando pagos interoperables entre distintas entidades del sistema.
Asimismo, está prevista en agosto del 2026 la puesta en producción del - CDA-d, certificado de depósito de ahorro en formato digital, ampliando el abanico de instrumentos financieros disponibles dentro del ecosistema de pagos electrónicos. Para el primer semestre del 2027, el sistema proyecta la incorporación de pagos sin contacto y para el segundo semestre, las transferencias transfronterizas, lo que permitirá fortalecer la integración regional y continuar avanzando hacia un sistema de pagos moderno e inclusivo.
Crecimiento sostenido
Los números acompañan ese cambio. En 2025, el SIPAP alcanzó 381 millones de operaciones, con un crecimiento del 42% interanual, y el volumen total de transacciones llegó al equivalente al 323% del Producto Interno Bruto (PIB), evidenciando su peso creciente en la economía. En términos operativos, el sistema duplica su volumen cada año y hoy, en un mes, liquida lo que hace tres años procesaba en todo un año.
Uno de los principales motores de esta expansión es el Sistema de Pagos Instantáneos (SPI), implementado en 2022. Este módulo permitió operaciones en tiempo real, las 24 horas del día, los siete días de la semana, marcando un punto de inflexión en el ecosistema financiero. Según datos presentados, el SPI ya concentra el 70% del monto de operaciones de bajo valor y el 41% en cantidad.
El impacto también se refleja en la inclusión financiera. Desde su implementación, el nivel de bancarización pasó de alrededor del 40% a más del 70%, impulsado en gran medida por la facilidad de uso y la gratuidad de las transferencias. Solo en 2025, el sistema sumó en promedio 168.000 nuevos usuarios por mes, lo que muestra una expansión sostenida del acceso al sistema financiero.
Además, el crecimiento del SIPAP está cambiando hábitos. El uso de efectivo pierde terreno frente a las transferencias digitales, que ya superan a las operaciones en cajeros automáticos. En paralelo, herramientas como el alias —que permite transferir usando datos simples como número de cédula o teléfono— ganan protagonismo en el día a día.
En este contexto de madurez del sistema, la nueva identidad busca reforzar cuatro pilares: confianza, reconocimiento, facilidad de uso e inclusión financiera. “Una infraestructura no tiene sentido si no logra incorporar a todos los paraguayos en sus beneficios”, señaló Carvallo, al explicar que el rediseño apunta a acercar el sistema a las personas.