Aroma a negocio: productores de San Pedro buscan aumentar la producción de petitgrain (un mercado de casi US$ 8 millones/año)

(Por SR) Unos 15 productores del Comité Ko’e Poty, en San Pedro, trabajan con petitgrain y procesan la esencia en una pequeña fábrica comunitaria. Buscan elevar el volumen de producción de un producto en cuyo mercado mundial Paraguay concentra el 40%.

El aroma que llega a la industria de perfumes y cosméticos también tiene su punto de partida en pequeñas parcelas de productores de San Pedro. En el distrito de Unión, unos 15 agricultores del Comité de Agricultores Ko’e Poty apuestan al petitgrain como una alternativa productiva y buscan aumentar el volumen que actualmente procesan.

Aldo Villalba, presidente del Comité Ko’e Poty, explicó que los productores destinan, en promedio, entre media hectárea y una hectárea al cultivo, aunque existen casos con superficies mayores. La organización trabaja desde hace años con este rubro y cuenta con una pequeña fábrica comunitaria donde se realiza la extracción de la esencia.

“Somos unos 15 productores”, señaló Villalba en entrevista con InfoNegocios y explicó que la planta de procesamiento es de pequeña escala y está construida en madera. Allí se obtiene el aceite esencial mediante la destilación de las hojas, ramas y frutos inmaduros del naranjo amargo.

El procesamiento se realiza aproximadamente cada seis meses y permite obtener entre 40 y 60 kilos de esencia por productor, de acuerdo con la materia prima disponible. Una vez obtenida, la producción se comercializa con compradores habituales de la zona de Cañada Santa María.

Domingo Ortiz, uno de los productores asociados al comité, relató que lleva alrededor de 15 años trabajando con la organización y el rubro. Cuenta con unas 10 hectáreas de terreno, de las cuales aproximadamente una hectárea está destinada al petitgrain.

La experiencia acumulada durante estos años le permitió conocer de cerca una actividad que todavía se desarrolla principalmente a pequeña escala. Para Ortiz y sus compañeros, el desafío pasa por mejorar la producción y aprovechar mejor la infraestructura disponible para la extracción.

El Comité Ko’e Poty también recibió acompañamiento del proyecto PIMA, que apoyó iniciativas vinculadas a la actividad y al proceso de recolección de la materia prima. La expectativa de los productores es que este respaldo contribuya a fortalecer una cadena que todavía tiene margen para crecer.

Un aroma con mercado mundial

La oportunidad adquiere otra dimensión al observar el peso de Paraguay en el mercado internacional. El país concentra aproximadamente el 40% del volumen mundial de producción de petitgrain y aporta cerca del 70% del aceite utilizado por la industria mundial de perfumes y cosméticos, según los datos compartidos por referentes del sector.

El año pasado, el valor de las exportaciones de petitgrain ascendió a más de US$ 7 millones, siendo Francia el principal comprador seguido de Estados Unidos

La esencia se obtiene mediante destilación al vapor de hojas, ramas y frutos inmaduros del naranjo amargo. La actividad tiene su principal núcleo productivo en San Pedro, aunque también se extiende a zonas de Itapúa, Caaguazú, Canindeyú y Cordillera.

En total, se estima que cerca de 10.000 productores participan en esta actividad en el país, generalmente en superficies que van desde media hectárea hasta cinco hectáreas. En el primer eslabón de la cadena, el precio informado para la esencia pura a granel ronda los G. 380.000 por kilo.

Francia aparece como uno de los principales destinos del producto paraguayo y uno de los mercados donde el petitgrain es utilizado como materia prima para la elaboración de perfumes y cosméticos.

La relación de Paraguay con esta esencia tiene, además, una larga historia. En 1875, el botánico francés Benjamin Balansa documentó la existencia de bosques de cítricos naturalizados en el territorio paraguayo. Un año después, diseñó un alambique para destilar las hojas, dando impulso a la explotación comercial de estas esencias.

Hoy, casi 150 años después, la actividad sigue vinculando a productores rurales con mercados internacionales de alto valor agregado.

En San Pedro, el desafío es convertir esa oportunidad global en una mayor escala productiva. Para los integrantes del Comité Ko’e Poty, aumentar los volúmenes de petitgrain significa no solo aprovechar una materia prima disponible en sus fincas, sino también agregar valor localmente mediante la extracción de la esencia.

La apuesta combina producción, procesamiento y acceso a mercados, con un producto que ya tiene reconocimiento internacional y que puede convertirse en una fuente de mayores ingresos para las familias rurales.

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