Según registros de la Dirección Nacional de Transporte (Dinatran), el país tiene más de 60.000 camioneros de carga empadronados, cifra que suele ser tomada como referencia por autoridades y gremios del sector. Sin embargo, los propios gremios, como la Federación de Camioneros del Paraguay, reconocen que existen variaciones importantes dentro de ese universo.
De los 60.000 empadronados, solo unos 14.000 están formalizados como contribuyentes, lo que evidencia que una gran parte opera en condiciones informales o semi informales. Gustavo Benítez, de la Asociación de Camioneros del Paraguay, añadió que los camioneros muchas veces no tienen todas sus flotas operativas, pero que, en promedio mensual, están activos aproximadamente 40.000 en todo el territorio nacional.
Según Benítez, el transporte terrestre de cargas es uno de los pilares invisibles, pero decisivos, de la economía paraguaya. En un país mediterráneo, la logística por camión cumple un rol estratégico tanto para el abastecimiento interno como para la conexión con los mercados internacionales, especialmente en articulación con la hidrovía y los pasos fronterizos.
De acuerdo con el Plan Nacional de Logística del Paraguay, el transporte terrestre carretero “juega un rol principal en el movimiento de bienes”, encargándose no solo de la distribución interna, sino también de acercar la producción a los puertos y centros de exportación. En términos de magnitud, Benítez señaló que el peso del sector se refleja en el dinamismo del comercio.
Solo en el puerto seco de Foz de Iguazú, más de 166.000 camiones vinculados a Paraguay fueron procesados en 2025, lo que representó cerca del 77,5% del movimiento total en ese paso fronterizo. Este dato refleja el alto grado de dependencia del transporte terrestre en el flujo comercial con Brasil, principal socio del país.
Según datos oficiales, la agricultura representa en promedio el 7,1% del PIB y la ganadería el 2,2%, pero su peso en exportaciones es mucho mayor, con productos como soja, carne bovina y cereales liderando los envíos al exterior. Estos sectores, altamente territorializados y dispersos geográficamente, requieren del transporte terrestre para trasladar su producción desde zonas rurales hasta plantas industriales, puertos o mercados regionales.
En el caso del agro, el transporte por camión resulta clave en la primera etapa de la logística. La producción de soja —principal complejo exportador— se moviliza desde fincas hacia silos, puertos fluviales o industrias, combinándose luego con la vía fluvial para su exportación. Incluso en años en los que predomina el transporte por agua, el componente terrestre sigue siendo indispensable para el “primer tramo” de la cadena.
Benítez aseguró que algo similar ocurre con la ganadería. La carne bovina, uno de los principales productos de exportación, utiliza tanto transporte fluvial como terrestre, con una participación cercana al 47% del traslado por vía carretera en ciertos envíos. Además, el transporte terrestre es fundamental para el movimiento de ganado en pie, insumos veterinarios y alimentos balanceados dentro del circuito productivo.
El proyecto de registro de camioneros está en la Cámara de Diputados y próximamente será tratado en el pleno.