Carmen Ferreira: “El futuro de la hotelería será cada vez más tecnológico y, por eso mismo, deberá ser cada vez más humano frente al huésped”

(Por NL) Liderar no significa tener todas las respuestas. Para Carmen María Ferreira Espinoza, gerente general de Dazzler by Wyndham Ciudad del Este, asumir la máxima posición implica aprender a decidir, confiar en el equipo y adaptarse a una industria donde todo ocurre en tiempo real. Desde esa mirada, habla de liderazgo, estrategia comercial, inteligencia artificial y de los desafíos que enfrenta hoy la hotelería en Ciudad del Este.

¿Cuál fue el primer desafío que encontró al convertirse en CEO?

Entender que liderar desde la máxima posición no significa tener todas las respuestas, sino aprender a tomar decisiones, asumir la responsabilidad por ellas y, sobre todo, confiar en el equipo. En hotelería todo sucede en tiempo real, por lo que uno aprende rápidamente a priorizar, resolver y adaptarse sin perder de vista a las personas.

¿Qué es fundamental para liderar un equipo?

La confianza y la coherencia. Para mí, liderar es acompañar, escuchar y estar presente. Creo mucho en dar autonomía, pero también en que el equipo sepa que puede contar conmigo cuando una situación lo requiere. Un buen líder no necesita ser quien más habla, sino quien logra que las personas crezcan y se animen a tomar decisiones.

¿Qué es lo primordial para mantener a un equipo motivado?

Que las personas entiendan que su trabajo importa y puedan ver el impacto que generan. En hotelería, cada detalle construye la experiencia del huésped. Reconocer los logros, escuchar, dar oportunidades de crecimiento y generar sentido de pertenencia son fundamentales. La motivación no se sostiene solamente con incentivos; también se construye sintiéndose valorado y parte de algo.

¿Cuál es la filosofía de trabajo que le gustaría transmitir?

Que se puede buscar resultados sin perder humanidad. Soy muy orientada a objetivos y exigente con la calidad, pero creo profundamente en un liderazgo cercano. Me gusta acompañar, enseñar y también aprender de mi equipo. Muchas veces las mejores soluciones no nacen en una oficina, sino de quienes están todos los días frente al huésped y conocen la operación desde adentro.

¿Cuál debe ser el enfoque en una estrategia comercial y qué se debe evitar?

El enfoque debe estar en conocer profundamente al cliente, entender el mercado y saber cuál es el valor diferencial que podemos ofrecer. En hotelería no se trata simplemente de vender habitaciones, sino de construir relaciones y experiencias que hagan que el huésped quiera volver.

Lo que debemos evitar es competir únicamente por precio. Una estrategia comercial saludable necesita rentabilidad, posicionamiento, servicio y una mirada de largo plazo.

¿Qué momento de su vida marcó un aprendizaje importante en su carrera?

Los momentos de mayor incertidumbre fueron también los que más me enseñaron. La hotelería me ha puesto frente a crisis, cambios inesperados y situaciones en las que había que decidir rápidamente. Aprendí que los planes pueden cambiar de un momento a otro, pero la actitud, la capacidad de adaptación y la forma en que uno acompaña a su equipo hacen toda la diferencia.

También aprendí que la vida personal y profesional no siempre avanzan por caminos separados. Hay experiencias personales que nos vuelven líderes más empáticos, resilientes y conscientes de lo verdaderamente importante.

¿Cuál considera que es su mayor fortaleza y debilidad?

Mi mayor fortaleza es la capacidad de adaptación. Puedo reorganizarme rápidamente frente a escenarios nuevos, buscar soluciones y seguir avanzando aun cuando las condiciones no sean las ideales.

Mi debilidad probablemente sea que soy muy exigente conmigo misma. Me cuesta desconectarme completamente y muchas veces sigo pensando en cómo mejorar algo incluso fuera del horario laboral. Con el tiempo aprendí que delegar y confiar también forman parte de liderar bien.

¿Con qué tecnología se lleva mejor y cuál le da pelea?

Me llevo muy bien con las herramientas que permiten organizar, analizar información y agilizar procesos. Hoy, particularmente, con la inteligencia artificial, que incorporé como una herramienta cotidiana para ordenar ideas, analizar información y ganar tiempo.

Las tecnologías que más me dan pelea son aquellas que deberían simplificar un proceso y terminan agregando pasos innecesarios. Si una herramienta necesita diez clics para resolver algo que debería llevar dos, probablemente tengamos una conversación pendiente.

Un libro o podcast que todo ejecutivo debería leer o escuchar

Elegiría Personas vitamina, de Marian Rojas Estapé. Me gusta mucho la idea de rodearnos de personas que suman, impulsan y generan bienestar, y creo que eso también aplica al liderazgo. Pasamos gran parte de nuestra vida trabajando, por lo que construir equipos donde exista confianza, buena energía y ganas de crecer juntos hace una diferencia enorme.

Y en podcast, Se Regalan Dudas. Me gusta porque invita a escuchar otras perspectivas y cuestionarnos cosas que muchas veces damos por sentadas. Creo que un buen líder también tiene que mantenerse curioso, escuchar y estar dispuesto a cambiar de opinión.

¿Cómo describiría la situación actual de su rubro?

La hotelería está atravesando un momento de mucha transformación. El huésped está más informado, compara más y espera respuestas rápidas, experiencias personalizadas y una relación coherente entre precio y servicio.

En Ciudad del Este, además, veo una oportunidad muy interesante de seguir posicionando al destino más allá del turismo de compras, fortaleciendo segmentos como el corporativo, los eventos, las reuniones y nuevas experiencias de ocio. El desafío es acompañar ese crecimiento elevando permanentemente la calidad y profesionalización del sector.

¿Cómo se relaciona con la IA y cómo cree que impactará en su rubro?

La utilizo prácticamente todos los días y creo que estamos recién comenzando a entender su verdadero alcance. Para mí, la IA no viene a reemplazar la hospitalidad; viene a permitirnos dedicar más tiempo a ella.

Puede ayudarnos a analizar datos, automatizar tareas repetitivas, personalizar la comunicación, anticipar necesidades y tomar mejores decisiones. Pero hay algo que ninguna tecnología debería reemplazar: la capacidad de mirar a un huésped, entender lo que necesita y hacerlo sentir genuinamente bienvenido.

Creo que el futuro de la hotelería será cada vez más tecnológico detrás de escena y, justamente por eso, deberá ser cada vez más humano frente al huésped.

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