Para conocer cómo funciona este sector, InfoNegocios conversó con el Sabum Nim Alejandro García referente del Taekwon-Do ITF y propietario del Centro Integral de Actividad Física y Salud, y con el Máster Ramón Rojas instructor de Taekwon-Do ITF, quienes analizaron la evolución del mercado, los costos operativos, las estrategias de captación de alumnos y las perspectivas de crecimiento de esta industria deportiva.
Según García y Rojas, el taekwondo experimentó una evolución favorable durante los últimos años. Actualmente, existen academias distribuidas en prácticamente todos los sectores importantes de las ciudades, reflejando una creciente demanda por actividades que combinen ejercicio físico, disciplina y desarrollo personal.
Los entrevistados coinciden en que el interés por el bienestar, la salud y la defensa personal son algunos de los factores que impulsan esta expansión. A ello se suma la búsqueda de actividades extracurriculares por parte de las familias, que ven en el taekwondo una herramienta para fortalecer la autoestima, el trabajo en equipo, la socialización y la disciplina de niños y adolescentes.
Además, el crecimiento del sector abrió oportunidades para jóvenes instructores que encuentran en la enseñanza una alternativa laboral y una posibilidad de emprender mientras continúan sus estudios o desarrollan otras actividades profesionales. Con el tiempo, muchos de ellos transforman pequeños espacios de entrenamiento en academias consolidadas.
Aunque la mensualidad sigue siendo el ingreso principal, las academias modernas operan bajo un modelo de negocio más diversificado. Alejandro García explicó que las escuelas funcionan como empresas de prestación de servicios que complementan sus ingresos mediante diferentes actividades vinculadas a la práctica deportiva.
Las fuentes de facturación incluyen matrículas, exámenes de graduación, venta de uniformes, equipamientos de protección, seminarios, campamentos deportivos, torneos y acuerdos de patrocinio para atletas y eventos. Esta estructura permite generar ingresos durante todo el año y fortalecer la sostenibilidad financiera de las academias.
Mantener una academia competitiva requiere inversiones constantes. Entre los principales costos operativos figuran el alquiler del local, los servicios básicos, el equipamiento especializado, el personal de apoyo, las capacitaciones y las acciones de marketing.
Sin embargo, en el mundo de las artes marciales existen gastos específicos que resultan indispensables para garantizar la seguridad y calidad del entrenamiento. Los pisos de goma, espejos, bolsas de pateo, escudos de potencia, materiales de preparación física, sistemas de climatización y equipos de primeros auxilios forman parte de la infraestructura básica que requiere una escuela moderna.
A esto se suma la formación permanente de los instructores. Para Rojas, la actualización constante en reglamentos, metodologías de enseñanza, protocolos de seguridad y herramientas pedagógicas es fundamental para ofrecer un servicio de calidad y garantizar la confianza de los alumnos y sus familias.
La captación de nuevos alumnos se apoya principalmente en las redes sociales. Las academias utilizan fotografías, videos y publicaciones permanentes para mostrar entrenamientos, actividades y resultados deportivos.
No obstante, el marketing más efectivo sigue siendo la recomendación directa de los propios alumnos. El boca a boca continúa siendo una de las herramientas más valiosas para atraer nuevos practicantes, especialmente cuando los padres observan mejoras en la disciplina, la confianza, el desarrollo físico y las habilidades sociales de sus hijos.
Las exhibiciones en plazas, colegios y eventos comunitarios, así como la participación en competencias nacionales e internacionales, también contribuyen a aumentar la visibilidad de las escuelas y fortalecer su reputación dentro del mercado.
Aunque la mayor cantidad de practicantes se concentra entre los 6 y los 13 años, el perfil de los alumnos es cada vez más diverso. Actualmente existen programas adaptados para la primera infancia, personas con discapacidad y adultos mayores, ampliando significativamente el alcance de esta disciplina.
Los entrevistados destacan que el taekwondo dejó de ser visto exclusivamente como una herramienta de defensa personal para convertirse en una actividad orientada al desarrollo integral de las personas, con beneficios físicos, emocionales y cognitivos.
Las perspectivas para el sector son optimistas. Tanto García como Rojas observan un creciente interés de los instructores por abrir nuevas academias y profesionalizar la gestión de sus emprendimientos. La expansión hacia nuevos barrios y ciudades, junto con la adopción de modelos empresariales más estructurados, aparece como uno de los principales desafíos para consolidar el crecimiento.
Asimismo, el prestigio deportivo alcanzado por el taekwondo paraguayo y la realización de eventos internacionales generan un entorno favorable para continuar atrayendo practicantes y fortaleciendo el ecosistema de academias.
Con una combinación de formación integral, gestión empresarial y oportunidades de desarrollo profesional, las escuelas de taekwondo demuestran que detrás de cada combate y cada cinturón obtenido existe también una industria que sigue creciendo y profesionalizándose en Paraguay.
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