El negocio de los cítricos en Paraguay empieza a sofisticarse. Ya no se trata solo de producir volumen, sino de apostar por calidad genética, adaptación al clima y diversificación de variedades. Así lo explicó para InfoNegocios Eliseo Rolón, tesorero y productor de la Asociación de Floricultores de Cordillera (Aflocor), quien remarcó que el sector está dando un salto hacia sistemas más tecnificados. “Estamos trabajando con prácticamente el 99% de variedad de plantas”, afirmó, aunque aclaró que el foco actual está en elevar la calidad.
En esa línea, el productor detalló que el cambio clave pasa por el origen del material vegetal. “Estamos trabajando ahora con semillas certificadas para el injerto”, sostuvo. Este modelo implica una mayor inversión, pero también mejores resultados. “Invertimos un poquito más, compramos un poco más caro la semilla certificada y logramos una mejor calidad de cítricos”, explicó. A esto se suma la implementación de invernaderos para el proceso, lo que permite mayor control sanitario. “Hacemos el injerto bajo invernadero, ya no como antes en el suelo”, agregó.
Dentro del abanico de productos, el limón sigue siendo el gran motor comercial. Rolón identifica con claridad las preferencias actuales del mercado. “Lo que más se vende ahora es el limón sutil, el Tahití y el limón japonés”, aseguró. Estas variedades concentran la mayor salida, impulsadas tanto por el consumo cotidiano como por su uso en jugos, tragos y gastronomía, especialmente entre públicos jóvenes.
Otras opciones también comienzan a posicionarse. Entre ellas, el limón San Juan —de aspecto variegado— y el siciliano, que aportan diferenciación en nichos más específicos. “Todo sirve para hacer jugo, para hacer tragos y demás recetas”, comentó, subrayando la versatilidad del producto.
Sin embargo, no todas las variedades logran adaptarse al entorno local. El caso del limón caviar es ilustrativo. Aunque genera interés en el mercado, su desarrollo en Paraguay es limitado. “No está funcionando porque es un cítrico que requiere muy baja temperatura”, explicó Rolón, evidenciando las restricciones que impone el clima.
En contrapartida, otras especies muestran un mejor desempeño. El pomelo rojo sin semilla, el toronjo rojo y las mandarinas —en versiones con y sin semilla— avanzan con buenos resultados productivos y comerciales. A esto se suma un fenómeno particular: el resurgimiento de la lima de Persia.
“Está declarada en riesgo de extinción, pero acá se está cultivando otra vez”, señaló. La demanda, incluso, supera la oferta. “Este año nos faltó la lima de Persia, no damos abasto”, afirmó. El renovado interés responde tanto a sus propiedades saludables como a su creciente uso en bebidas.
El consumo también refleja cambios culturales. “Los extranjeros y asiáticos buscan más estas variedades naturales”, indicó Rolón, lo que abre oportunidades para productores que apuestan por diversidad y calidad.
En este contexto, el sector citrícola local avanza hacia un modelo más competitivo, donde la genética, la tecnología y las preferencias del consumidor empiezan a definir el rumbo del negocio.