Comercio en ascenso, pero logística atrapada: empresarios de CDE piden habilitación total del Puente de la Integración

Ciudad del Este volvió a poner en evidencia uno de los principales cuellos de botella logísticos de la región fronteriza: el colapso en la conexión con Brasil. Actualmente, el Puente Internacional de la Amistad es el único habilitado al 100%, lo que hoy genera grandes problemas para el sector, ya que el Puente de la Integración continúa operando de manera parcial.

Es así que los empresarios elevaron una nota oficial dirigida al presidente de la República, Santiago Peña, solicitando la habilitación plena del Puente de la Integración desde el 1 de julio de 2026. El pedido representa un nuevo intento del sector privado por acelerar la operatividad total de la estratégica conexión entre Paraguay y Brasil, que actualmente funciona de manera parcial y con horarios restringidos para determinados tipos de tránsito.

La infraestructura conecta las ciudades de Presidente Franco y Foz do Iguaçu y es considerada clave para mejorar el flujo comercial, turístico y logístico dentro de la región trinacional. En la nota presentada el pasado 18 de mayo, la Cámara de Comercio y Servicios de Ciudad del Este argumenta que la habilitación integral del puente es urgente debido al fuerte crecimiento económico que atraviesa actualmente el comercio fronterizo.

“Esta solicitud responde a la urgente necesidad de mejorar la conectividad y el flujo comercial en la región trinacional, considerando el impacto positivo que dicha infraestructura tendrá para el desarrollo económico, turístico y logístico del Paraguay, especialmente para el Alto Paraná y el comercio de frontera”, sostiene el documento.

El reclamo aparece en un momento en el que Ciudad del Este atraviesa uno de sus mejores niveles económicos. Según Iván Airaldi, empresario y referente del sector comercial, la ciudad ya volvió prácticamente a los niveles de movimiento registrados durante sus años de mayor bonanza.

Sin embargo, el crecimiento del comercio también generó una fuerte saturación sobre el Puente de la Amistad, principal conexión terrestre entre Paraguay y Brasil. “Hoy una persona puede perder entre dos y tres horas para cruzar el puente, tanto para entrar como para salir. Hay gente que pierde hasta cuatro horas por día solamente en el tránsito fronterizo”, explicó Airaldi.

La situación se volvió todavía más compleja por el fuerte movimiento de camiones vinculados al comercio exterior, la exportación de soja, el traslado de insumos industriales y el crecimiento de la maquila. Actualmente, alrededor del 70% de las industrias maquiladoras del país se encuentran instaladas en Alto Paraná y utilizan el Puente Internacional de la Amistad para el ingreso de materias primas y la salida de productos terminados.

“Estamos hablando de más de 3.000 camiones por día que circulan por la zona. El puente ya está totalmente saturado”, sostuvo el empresario. A eso se suma el intenso tránsito de vehículos livianos, buses turísticos y cerca de 10.000 motociclistas que circulan diariamente entre Foz y Ciudad del Este.

Hoy, el Puente de la Integración permite únicamente el paso de camiones vacíos y algunos vehículos turísticos sin pasajeros, principalmente durante horarios nocturnos. Los vehículos cargados y el tránsito turístico continúan utilizando el Puente de la Amistad, generando largas filas y congestión permanente.

El sector privado sostiene que liberar completamente el nuevo puente permitiría trasladar gran parte de la logística pesada hacia esa infraestructura y dejar el Puente de la Amistad para vehículos livianos, turismo y tránsito vecinal.

“Eso ayudaría muchísimo a descomprimir toda la problemática logística y el estrés que hoy existe en la frontera”, señaló Airaldi. La saturación también genera sobrecostos operativos para las empresas transportistas. “Muchos camiones deben permanecer durante horas o incluso días en puertos secos y depósitos aduaneros privados mientras esperan autorización para cruzar. Dependiendo del canal de verificación aduanera, los vehículos pueden quedar retenidos hasta dos días, generando costos adicionales de almacenamiento y logística”, detalló.

Sin embargo, durante el feriado largo se pudo ver un fuerte movimiento comercial, ya que muchos brasileños cruzaron hacia Ciudad del Este para realizar compras y recorrer el microcentro. Según Airaldi, las filas de vehículos llegaron a extenderse por casi cinco kilómetros.

“La fila de compradores se extendía por la avenida Luis María Argaña, la ruta internacional, llegando hasta la otra punta, cerca del correo paraguayo. Fue un movimiento muy positivo para el comercio y los comerciantes están contentos porque hubo muchísimo flujo de personas”, comentó.

El empresario destacó que ese dinamismo económico no beneficia solamente a los grandes comercios, sino también a trabajadores informales y pequeños prestadores de servicios que dependen directamente del movimiento fronterizo.

“Aquí, cuando hay bonanza, no ganan solamente los grandes comerciantes. El dinero permea muchísimo. Trabaja el mesitero, el que vende agua, el que ayuda con carritos, la gente que vive del movimiento informal”, explicó.

A motor de maquila: 2026 sería el año más importante para captar inversiones (exportaciones alcanzaron US$ 471 millones)

(Por TA) El régimen de maquila mantiene un ritmo de crecimiento sostenido y proyecta un segundo semestre con más dinamismo, impulsado por el interés de inversionistas extranjeros y la aprobación de nuevos programas industriales. Según cifras del sector, las exportaciones maquiladoras alcanzaron US$ 471 millones en el primer cuatrimestre del año, consolidando a la maquila como uno de los motores más fuertes del comercio exterior.

Crisis en Bolivia: Cómo nos afecta en los proyectos bilaterales (sus pérdidas superan los US$ 500 millones)

Más allá de los proyectos bilaterales, el impacto económico inmediato de la crisis ya se hace sentir. Según estimaciones del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), los bloqueos de carreteras que afectan especialmente al occidente del país han provocado pérdidas que superan los US$ 500 millones, con un impacto directo en exportadores, transportistas y operadores turísticos.