Según Popeo, la demanda evolucionó significativamente en los últimos años. Lo que antes se limitaba a proyectos puntuales o soluciones temporales hoy se expande hacia viviendas, oficinas, locales comerciales e incluso desarrollos turísticos. El crecimiento se hizo más evidente entre 2020 y 2022, en un contexto marcado por el aumento de costos y las demoras en la construcción tradicional.
Entre los principales factores que explican este avance se encuentran la búsqueda de soluciones más rápidas y escalables, la mayor difusión de casos de éxito, una creciente conciencia sobre la sostenibilidad y la reutilización de materiales, además de normativas que comienzan a adaptarse a nuevas modalidades constructivas.
Actualmente, las viviendas unifamiliares y las soluciones habitacionales modulares encabezan la lista de proyectos más solicitados. También existe una fuerte demanda de oficinas corporativas, espacios de coworking y locales comerciales de rápida implementación.
El sector turístico aparece como otro nicho en expansión. Cabañas modulares, hostales y complejos vacacionales construidos con contenedores ganan protagonismo gracias a su rapidez de ejecución y capacidad de adaptación a distintos entornos.
“Hoy vemos una combinación muy interesante de clientes. Por un lado, particulares que buscan viviendas accesibles o espacios complementarios; por otro, empresas que necesitan oficinas o depósitos modulares, y también desarrolladores que incorporan contenedores en proyectos comerciales y habitacionales”, comentó Popeo.
Uno de los mayores atractivos de la construcción con contenedores es la reducción de los tiempos de ejecución. Mientras una obra tradicional puede demandar varios meses, una estructura modular puede fabricarse y montarse en pocas semanas.
A esto se suman una mayor previsibilidad financiera, un menor desperdicio de materiales y la posibilidad de ampliar, trasladar o reconvertir los espacios según las necesidades del usuario.
“La rapidez de ejecución se convirtió en un factor decisivo para muchos clientes. Hay empresas que necesitan comenzar a operar rápidamente y familias que buscan reducir tiempos y costos sin resignar calidad”, destacó el propietario.
Uno de los cuestionamientos más frecuentes sobre este tipo de construcciones está relacionado con el confort térmico. Sin embargo, los avances en diseño y materiales permitieron desarrollar soluciones adecuadas para las condiciones climáticas del país.
Según Popeo, los proyectos incorporan aislamiento térmico mediante poliuretano, lana mineral o paneles sándwich, además de ventilación cruzada, aleros, protecciones solares y tratamientos anticorrosivos. Estas características permiten mejorar la eficiencia energética y garantizar niveles de confort comparables a los de una construcción convencional.
La reutilización de contenedores marítimos se posiciona como uno de los principales atributos ambientales del modelo. Al dar una segunda vida útil a estas estructuras, se reduce el consumo de materiales y la generación de residuos, alineándose con los principios de la economía circular.
Además, muchos proyectos incorporan energías renovables y materiales reciclados, fortaleciendo su perfil sostenible y respondiendo a una demanda creciente de consumidores y empresas que buscan minimizar su impacto ambiental.
“La sostenibilidad ya no es un valor agregado, sino una variable que muchos clientes consideran al momento de decidir una inversión”, señaló.
Pese a su crecimiento, el sector todavía enfrenta algunos desafíos. Entre ellos se destacan la necesidad de contar con normativas más claras y armonizadas, la capacitación técnica especializada y la persistencia de ciertos prejuicios sobre la durabilidad y el confort de las construcciones modulares.
También existen retos vinculados a la logística, la adecuación de terrenos y la provisión de servicios básicos en determinadas ubicaciones.
Las perspectivas para los próximos años son positivas. De acuerdo con Popeo, la construcción con contenedores seguirá ganando participación, especialmente en proyectos de vivienda social, desarrollos turísticos, soluciones empresariales y propuestas híbridas que combinen sistemas modulares con construcción tradicional.
“La industrialización de la construcción llegó para quedarse. Paraguay tiene una gran oportunidad de aprovechar estas soluciones para responder de manera más rápida, eficiente y sostenible a la creciente demanda de infraestructura y vivienda”, concluyó el propietario de Consultainer Py.