Según Betharram Scarone, nutricionista, “antes las personas solamente se centraban en el peso, en las calorías, en la famosa idea de ‘esto se puede comer y esto no’. Hoy la gente está mucho más interesada en entender que la nutrición es muchísimo más amplia”.
Actualmente, el abordaje contempla aspectos como la composición corporal, la masa muscular, los hábitos diarios, el descanso, el entrenamiento, la salud metabólica, la relación con la comida y la longevidad saludable. La consulta nutricional, por lo tanto, ya no responde únicamente a una necesidad estética o a una enfermedad, sino también a la búsqueda de mayor energía y bienestar.
Scarone, quien ejerce la profesión desde 2012, también destacó el impacto que tuvieron las redes sociales sobre la manera en que las personas se informan. Si bien considera positivo que existan profesionales que utilizan estas plataformas para divulgar información, adviertió sobre el crecimiento de contenidos provenientes de influencers que promueven determinados alimentos, dietas o cuerpos como modelos universales.
Uno de los principales riesgos, según la especialista, es eliminar grupos de alimentos sin una necesidad real. Que un producto sea “sin gluten”, “sin azúcar” o “light” no significa necesariamente que sea más saludable. Incluso, algunos productos pueden ser altamente industrializados. “Hay veces que prefiero que consuma un dulce de leche normal antes que un dulce de leche cero en todo, porque está súper industrializado”, señaló.
En paralelo, las tendencias alimentarias continúan cambiando. La dieta keto, por ejemplo, perdió parte del protagonismo frente a una nueva obsesión: la proteína. Productos y preparaciones que destacan su aporte proteico ganan espacio, mientras también crece el interés por la microbiota y la composición corporal.
Para Scarone, uno de los cambios más positivos es que muchas personas dejaron de perseguir únicamente un número en la balanza y comenzaron a plantearse objetivos como ganar músculo, definir y mejorar su composición corporal. Sin embargo, advierte que las redes también pueden generar comparaciones poco realistas debido a filtros, edición, iluminación y otros recursos que distorsionan la realidad detrás de una imagen.
Hoy existen más opciones de alimentos y propuestas rápidas orientadas a consumidores que buscan alternativas saludables dentro de rutinas exigentes. A esto se suma el crecimiento de la suplementación y la incorporación de nutricionistas en gimnasios, empresas y organizaciones.
En el ámbito empresarial, la especialista considera que el bienestar de los colaboradores tiene un impacto directo en el funcionamiento de las organizaciones. Una persona que se alimenta y duerme mejor puede tener mayor energía, concentración y rendimiento, mientras que los malos hábitos pueden traducirse en ausentismo y menor productividad.
También surgieron aplicaciones y herramientas digitales capaces de elaborar planes alimentarios. Sin embargo, Scarone considera que la tecnología no debería reemplazar el aprendizaje. “Lo ideal es que vos puedas discernir y saber para qué sirve cada alimento, para qué sirven las proteínas y para qué sirven los carbohidratos”, sostuvo.