“Descubrí mi pasión por la arquitectura desde pequeña; me encantaba dibujar y diseñar espacios, y armar edificios con Lego”. Con esa memoria de infancia, Leticia Herreros explica el origen de una vocación que hoy canaliza en proyectos hospitalarios de alto impacto social, donde cada decisión arquitectónica incide en la calidad de la atención sanitaria.
“Vengo de una familia muy vinculada al mundo de la construcción y la arquitectura”. María Thereza Orué creció entre planos y obras, y esa base temprana la llevó a comprender no solo el diseño, sino también la lógica del desarrollo inmobiliario como negocio estructurado.
“La verdad es que hay muchos estereotipos y prejuicios, pero me enfoqué en mi trabajo y en demostrar mi valía”, afirmó Herreros, quien enfrentó un entorno masculinizado dentro de la obra pública y consolidó su liderazgo con conocimiento técnico y una gestión firme en proyectos hospitalarios complejos.
“El sector de la construcción y el real estate históricamente ha sido exigente para las mujeres, especialmente en ámbitos técnicos y financieros”, reconoció Orué, quien además sostuvo que la clave radica en hablar con fundamento. “La combinación de formación en administración, dirección financiera y experiencia real en el negocio me permitió posicionarme con solidez”.
“Absolutamente. Las mujeres tendemos a priorizar la funcionalidad, la sostenibilidad y la inclusión en el diseño”, subrayó Herreros. Ella aplica esos principios en la arquitectura hospitalaria y refuerza el concepto de humanización de los espacios de salud. “Es más que satisfactorio ver cómo podemos contribuir a la humanización de la atención”, opinó.
“En la práctica entendí algo que la facultad no enseña con suficiente profundidad: los números están íntimamente ligados al producto arquitectónico inmobiliario”, apuntó Orué, quien trasladó esa enseñanza a más de 20 años de experiencia en desarrollos residenciales, condominios y complejos habitacionales, donde integró diseño y estructura financiera.
Para Herreros “es emocionante ver cómo las ciudades se transforman y evolucionan, pero es muy importante que ese proceso vaya ligado a una planificación sostenible”. También observa el crecimiento urbano con responsabilidad y defiende un equilibrio entre progreso, medio ambiente e identidad cultural.
“Mi responsabilidad en Möbel es clara: aportar valor al producto inmobiliario desde el diseño”, enfatizó Orué. Ella redefine el interiorismo como herramienta estratégica. Analiza el costo por metro cuadrado, el perfil del usuario y el posicionamiento del producto para impactar directamente en la velocidad de venta y en la rentabilidad.
Según Herreros, “la arquitectura es un campo exigente, pero también es increíblemente gratificante”, por lo cual alienta a jóvenes que dudan en ingresar a la carrera y asegura que cada proyecto cumplido confirma el sentido de la profesión.
“La pasión abre la puerta, pero el conocimiento la mantiene abierta”, aseguró Orué y agregó que el mercado necesita profesionales híbridos capaces de entender diseño, costos, financiamiento y estructuración de productos. Ambas demuestran, desde frentes distintos, que el liderazgo femenino no solo gana espacio en la arquitectura paraguaya, sino que redefine la manera de construir ciudad y generar valor.