Cada año, miles de computadoras, televisores, celulares, monitores y otros equipos electrónicos quedan fuera de uso. Muchos permanecen almacenados durante años en hogares y empresas porque sus propietarios desconocen cuál es el destino adecuado para ellos. Frente a esta realidad, e-copar Residuos Electrónicos busca posicionarse como una alternativa para recuperar esos materiales y reincorporarlos al circuito productivo mediante un modelo basado en la economía circular.
José Céspedes, gerente de la empresa, explicó que e-copar nació con el objetivo de desarrollar una solución local para el tratamiento de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). “Somos una empresa paraguaya, no somos una franquicia ni una marca que llegó del exterior”, destacó.
Actualmente, la firma recibe computadoras, proyectores, monitores, televisores, radios y otros equipos electrónicos provenientes de hogares, empresas e industrias. El retiro de estos residuos se realiza sin costo y permite a los generadores disponer correctamente de aparatos que, en muchos casos, permanecen almacenados durante años.
“Todos los equipos electrónicos en desuso los retiramos sin ningún costo”, explicó Céspedes. Además, señaló que la empresa entrega certificados de recepción para documentar el destino de los materiales, una herramienta cada vez más solicitada por las empresas que buscan fortalecer sus políticas ambientales.
Hoy, e-copar opera desde un depósito de aproximadamente 450 m2 en Luque, con capacidad para almacenar hasta 30.000 kilos de residuos electrónicos. Allí se realiza la clasificación y separación de los distintos materiales antes de iniciar su proceso de valorización.
El gerente indicó que el verdadero valor de estos residuos se encuentra en los materiales que contienen. Cobre, aluminio, hierro y diferentes tipos de plástico son recuperados para volver a ingresar al circuito industrial como materia prima.
“La gente no tiene idea de que esto no es basura, sino materia prima”, afirmó. “Esa materia prima está dando trabajo a mucha gente”, agregó, al destacar el impacto económico que puede generar el desarrollo de esta actividad.
Una vez clasificados, los materiales son comercializados con empresas nacionales. Las chatarras metálicas son vendidas a Brassur SA, mientras que el cartón recuperado es retirado por Yaguareté Reciclaje. En el caso de las placas electrónicas, Céspedes indicó que son adquiridas por empresas paraguayas que posteriormente las exportan a Asia para su procesamiento.
La empresa también avanza en la regularización de toda su operación. Actualmente, se encuentra gestionando la habilitación ambiental ante el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), un proceso que, según Céspedes, demanda varios meses.
“Ya tenemos la publicación, la marca registrada y estamos avanzando en todos los procesos. Esperamos contar con la autorización en los próximos meses”, comentó.
Mientras tanto, e-copar ya aplica protocolos de manejo para garantizar un almacenamiento seguro de los residuos electrónicos. Entre ellos, figura el control del tiempo de permanencia de las baterías y el cumplimiento de las recomendaciones técnicas realizadas durante las inspecciones de las autoridades ambientales y de seguridad.
El crecimiento de la empresa también contempla ampliar su cobertura geográfica. Además de su base operativa en Luque, dispone de puntos de recepción en Encarnación y Villarrica, mientras que en Ciudad del Este trabaja mediante un esquema tercerizado.
Sin embargo, la apuesta de e-copar no termina en los residuos electrónicos. La empresa proyecta incorporar el reciclaje de distintos tipos de plástico para ampliar su participación en el mercado de la economía circular.
“Luego vamos a trabajar con plástico común, plástico duro y otros materiales porque vemos un potencial muy grande en ese segmento”, adelantó Céspedes.
El objetivo de la empresa para este año es completar todas las habilitaciones ambientales y consolidarse como una recicladora plenamente habilitada. “Nuestra meta es tener todo en regla, lanzarnos como recicladora y, más adelante, exportar las chatarras que no logremos negociar localmente”, concluyó el gerente.