Erika Alarcón empezó a patinar en Ciudad del Este después de ver a unas niñas hacerlo en una plaza. Probó otros deportes, pero fueron los patines los que terminaron marcando su camino. A los ocho años disputó su primer Sudamericano en Chile y desde entonces aprendió a convivir con los nervios y la presión de competir.
En 2015 llegó su primer Mundial, donde terminó 17ª. Tuvieron que pasar varios años de trabajo para alcanzar el podio mundial: en 2023 consiguió el tercer puesto y en 2024 fue segunda en China. También llegó al número uno del ranking mundial y, a los 19 años, tomó una decisión que implicó otro desafío: mudarse sola a Buenos Aires para continuar su preparación.
En conversación con InfoNegocios, Alarcón recordó que al comienzo sentía que, por ser paraguaya y competir contra países con mayor tradición en el patinaje, tenía que demostrar el doble.
“Sentía que tenía que salir y dar mi 200% en pista”, contó. Sin embargo, aseguró que con los años logró construir un nombre propio y que Paraguay también ganó reconocimiento internacional.
Hoy, junto a patinadoras como Sophía Veiluva y Paloma, consideró que el país está construyendo una nueva etapa en la disciplina. “Somos una de las potencias en mi modalidad, Solo Dance”, sostuvo.
En Los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026, esa evolución volvió a quedar reflejada en el resultado. Alarcón ganó el Solo Dance femenino con 145,76 puntos y entregó al Team Paraguay su primera medalla de oro de estos Juegos Suramericanos.
Pero la campeona ya mira hacia adelante. Entre sus próximos objetivos están los World Skate Games y la posibilidad de volver a subir al podio mundial.
Su historia también deja un mensaje fuera de la pista: seguir apoyando a los atletas paraguayos. Para Erika, el crecimiento deportivo del país no depende solamente de quienes compiten, sino también de un público que acompañe, llene las tribunas y haga sentir su apoyo.