La campaña de frutilla atraviesa un retraso de aproximadamente un mes debido a las condiciones climáticas, aunque las proyecciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) indican que el volumen final de producción podría ser similar al del año pasado. Mientras se espera que la cosecha recupere ritmo, los productores de Estanzuela, Itauguá, buscan que la fruta fresca se convierta en una cadena de productos y negocios con mayor valor agregado.
Leticia Silva, especialista en la cadena de valor de la frutilla de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del MAG, explicó que los días de frío registrados fueron favorables para el desarrollo del cultivo, aunque las lluvias generaron dificultades puntuales.
“Hay un retraso en la producción de prácticamente un mes debido a las condiciones climáticas. En esta época ya era abundante la frutilla, pero ahora está floreciendo y los frutos están creciendo, aunque todavía no están pintando”, señaló.
La especialista estima que la mayor disponibilidad de fruta se producirá entre mediados y finales de agosto. Con el aumento de la oferta, los precios también podrían comenzar a bajar. Silva explicó que todavía no es posible establecer una reducción porcentual de la producción, ya que el principal efecto observado hasta ahora es el retraso de la cosecha.
“Se espera que, al final de la cosecha, se alcance la misma cantidad que el año pasado”, indicó.
Las lluvias sí generaron impactos en determinadas variedades, especialmente en la variedad Sweet Charlie, en la que la humedad y la falta de secado del suelo favorecieron la aparición de problemas sanitarios. Sin embargo, este efecto no necesariamente representa una caída generalizada de la producción.
La menor oferta también mantiene los precios por encima de los niveles habituales para esta época. “La gente dice que, en esta época, la frutilla ya estaba a G. 20.000 o G. 25.000, pero ahora no baja de G. 45.000. Es la ley de la oferta y la demanda”, explicó Silva.
En Estanzuela, el escenario climático se suma a un mercado cada vez más competitivo. Graciela Mora, miembro de la Asociación de Productores de Frutillas y Afines Estanzuela Itauguá, señaló que la frutilla ya se cultiva en distintas zonas del país, lo que amplió la competencia para los productores tradicionales de la zona.
“El cultivo en sí no se está reduciendo. Se sigue plantando, pero hay mucha competencia y no estamos teniendo mercado”, sostuvo.
Mora remarcó, sin embargo, que Estanzuela mantiene condiciones particulares para el cultivo. “El terreno es muy apto para la frutilla. Tenemos empresas con las que trabajamos que nos dicen que el producto que procesan de otros lugares no les sale como la frutilla de Estanzuela”, afirmó.
La zona reúne a más de 300 familias vinculadas al cultivo de frutilla, según una estimación de la productora. La fruta se comercializa fresca, principalmente en casillas ubicadas a la vera de la ruta y mediante ventas directas, pero la asociación busca ampliar las posibilidades del negocio.
Desde hace aproximadamente dos años, los productores trabajan en la elaboración de productos derivados bajo la marca Delicias de Estanzuela. La propuesta incluye mermeladas tradicionales y dietéticas, pulpas, licores, masas, pastafrolas, alfajores, tortas y otros productos elaborados a partir de la frutilla y de otras frutas de la comunidad.
“Van aprendiendo, pero nunca es tarde para seguir haciéndolo. Siempre es importante realizar capacitaciones para que todos aprendan y podamos trabajar mejor”, comentó Mora.
La asociación cuenta con infraestructura propia para centralizar el procesamiento y mantener una calidad uniforme. Dispone de una olla de acero inoxidable con una capacidad superior a 1.000 kg, dos cámaras con capacidad de 10.000 kg cada una y otra de 30.000 kg, incorporada recientemente.
“Tenemos todas las comodidades para elaborar ahí. Somos aproximadamente seis chicas y nos organizamos: una elabora las mermeladas tradicionales; otra, la mermelada dietética; otra, la pulpa; y las demás preparan los licores y los productos de panadería”, explicó.
El 27 de mayo, la organización inauguró, además, un showroom que actualmente concentra la comercialización de los productos. La tienda funciona principalmente los sábados y domingos, debido a que las productoras también deben atender sus fincas y todavía tienen limitaciones de capital operativo para contratar personal que permita abrir todos los días.
Cuando la demanda acompaña, la asociación puede elaborar entre 50 y 70 kg de mermelada por semana. La materia prima es adquirida a los propios socios, procesada por la organización y luego comercializada a través del showroom.
“Si hay buenas ventas, se produce una base de 50 o 70 kg semanales. Todo depende de la demanda”, señaló Mora.
La decisión de priorizar un canal propio también responde a las condiciones de pago de los supermercados. “En los supermercados se llevan los productos y pagan tarde. Nosotros necesitamos cobrar enseguida porque tenemos problemas de capital operativo”, afirmó.
Silva destacó que el showroom ofrece una alternativa interesante para los visitantes, aunque todavía necesita atraer un mayor flujo de público. “Hay buenas ventas, pero no está llegando tanta gente. La gente se queda por Areguá y parece que no sabe que, avanzando un poco más, puede encontrar un lugar con mayores comodidades”, comentó.
El espacio cuenta con baños, un parque infantil y un entorno pensado para compartir en familia. La asociación también busca recuperar la tradicional Fiesta de la Frutilla, actividad de la que fue pionera y que se realizó durante más de 25 años, antes de ser interrumpida por la pandemia.
Mora señaló que la intención es retomar el evento con mayor fuerza en los próximos años y sumar nuevas experiencias para los visitantes, como paseos a caballo, además de aprovechar los atractivos naturales de Estanzuela.
A futuro, los productores mantienen una meta ambiciosa: exportar frutilla paraguaya y posicionar la producción de Estanzuela en nuevos mercados. “Nuestra gran idea siempre fue exportar frutilla paraguaya, frutilla de Estanzuela. Pero necesitamos capital operativo para concretarlo”, afirmó Mora.
Así, mientras el clima retrasa la cosecha y la oferta todavía no alcanza su pico, los productores buscan que la frutilla no termine únicamente en una bandeja. La apuesta es convertir cada fruto en más productos, más canales de venta y nuevas oportunidades para las familias que dependen de este cultivo.