“Considero que los más frecuentes suelen estar vinculados a la evasión tributaria, el uso de documentación falsa, el contrabando, el lavado de activos y, en algunos casos, estafas”, señaló. Sin embargo, aclaró que “nosotros solo podemos juzgar sobre la base de los hechos acusados por el Ministerio Público. Muchas veces, en doctrina, estas conductas no se presentan de forma abierta, sino como prácticas que algunas empresas terminan normalizando”.
Sobre los factores que llevan a directivos y empresas a incurrir en estas prácticas, Garcete apunta a una combinación de presiones y vacíos internos: “Estas conductas aparecen cuando se combinan presión por resultados, falta de controles internos y una cultura empresarial débil en materia de ética y cumplimiento. Por eso, la prevención siempre debe empezar desde la dirección de la empresa”.
En cuanto a la prevención, el experto resaltó hábitos específicos que ayudan a evitar riesgos legales como: “Reglas claras, capacitación constante, trazabilidad en las operaciones, revisión de clientes y proveedores, canales de denuncia y, sobre todo, directivos que den importancia a los programas de compliance. El cumplimiento ya no es solo una exigencia local, sino parte de estándares internacionales a los que Paraguay se viene adecuando, siguiendo criterios del GAFI, GAFILAT y también las exigencias crecientes de la Unión Europea en materia de transparencia, beneficiario final y prevención de lavado de dinero”.
Consultado sobre la eficacia de la legislación actual, Garcete reconoce los avances, pero enfatiza la importancia de la aplicación: “La legislación ha avanzado y hoy existe una base más sólida, pero el gran desafío sigue siendo la aplicación efectiva y sostenida. No alcanza con tener normas; hace falta fortalecer controles, supervisión, coordinación institucional y, sobre todo, fomentar una verdadera cultura de cumplimiento dentro de las empresas”.
Finalmente, sobre el valor de la ética empresarial, el docente investigador deja el mensaje de: “Hoy la ética empresarial ya no debe verse solo como un valor moral, sino también como una necesidad estratégica. Una empresa que trabaja con transparencia se protege mejor y gana confianza. Debemos reconocer que incluso existen tipos penales que sancionan conductas de corrupción ‘privada’”.
Estas palabras del catedrático invitan a reflexionar sobre cómo Paraguay puede consolidar empresas más responsables, donde la ética y la prevención no sean una opción, sino un pilar del éxito y que se sostengan en el tiempo.