Aunque la firma nació y se consolidó en Alto Paraná, De Cevallos explicó que la experiencia internacional de su equipo moldeó una visión que facilita ese proceso de adaptación. "A veces puede parecer muy distinto desarrollar en Ciudad del Este que, en Luque, pero al final el producto es el mismo: el crecimiento del país. Eso es lo que nos fascina", expresó. Según comentó, la empresa evolucionó durante los últimos cinco años al diversificar tanto el tipo de proyectos como las zonas donde invierte.
Ese cambio también transformó el perfil del desarrollador. Ya no alcanza con especializarse en un solo segmento del negocio. De Cevallos señaló que el mercado obliga a analizar nuevas oportunidades, desde barrios cerrados hasta oficinas o espacios comerciales, en lugar de concentrarse exclusivamente en edificios residenciales. Esa flexibilidad, afirmó, permite responder con mayor rapidez a las necesidades que presenta cada ciudad.
La llegada a Central, sin embargo, también representa un desafío cultural. El ejecutivo sostuvo que desembarcar en un mercado donde la empresa todavía construye su reputación requiere una actitud distinta. "En Luque somos recién llegados. Vamos con la humildad de aprender de la zona y de aportar conceptos que mejoren la calidad de vida", indicó. A diferencia de Ciudad del Este, donde la desarrolladora ya cuenta con reconocimiento, en Central el primer paso consiste en conocer el territorio antes de imponer una forma de trabajar.
Las diferencias también aparecen del lado de la demanda. De Cevallos consideró que el comprador de Central mantiene una relación mucho más estrecha con el sistema financiero. "Es un cliente mucho más bancarizado y con mayor acompañamiento de las entidades financieras", afirmó. En contraste, describió al consumidor de Alto Paraná como alguien acostumbrado a desarrollar proyectos y realizar inversiones con menor dependencia de bancos o del Estado, una característica que, según explicó, responde a la propia historia económica de la región.
El crecimiento urbano también modificó el comportamiento del comprador metropolitano. Hace algunos años, mudarse desde Asunción hacia ciudades como Luque representaba una apuesta poco común. Hoy, sostuvo el empresario, esa percepción cambió gracias a la expansión urbana y a las obras de infraestructura que impulsan nuevas zonas residenciales. "Lo que antes parecía una aventura, hoy muchos lo consideran una decisión inteligente", resumió.
Más allá de las diferencias regionales, el desarrollador identificó una necesidad compartida en distintos puntos del país: ampliar la oferta de viviendas para una población que todavía elige mayoritariamente las casas antes que los departamentos. En ese contexto, sostuvo que existe espacio para desarrollar nuevos conceptos habitacionales de calidad dirigidos a un público más amplio, aprovechando además las alternativas de financiamiento que incorporó el sistema financiero en los últimos años.
De cara al futuro, De Cevallos estimó que la movilidad entre desarrolladoras será cada vez mayor, aunque cree que la expansión partirá principalmente desde el área metropolitana hacia otras ciudades. También remarcó que el rumbo del mercado dependerá de las decisiones que tome el propio sector durante los próximos años. "Cómo veremos este mercado entre 2028 y 2030 dependerá de lo que hagamos hoy. Esa responsabilidad recae en quienes estamos desarrollando e invirtiendo ahora", concluyó.